Contar con variedades de arándano que permitan una mejor productividad, calidad y condición es fundamental para que los productores puedan alcanzar mayores niveles de rentabilidad. Con este objetivo, desde 2017 el Comité de Arándanos de Frutas de Chile ha implementado pilotos demostrativos ubicados en la zona centro-sur de Chile.
Se trata de un trabajo colaborativo entre el Comité de Arándanos, la Universidad de Concepción (UdeC)y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), cofinanciado por Corfo, a través del cual se busca mejorar el potencial de rendimiento y la calidad de la fruta mediante el recambio varietal y la protección de cultivos.
Además del trabajo en nuevas variedades, también se ha abordado la protección de los huertos, es decir, cómo resguardar las plantaciones frente a los eventos climáticos extremos que se han intensificado en los últimos años. Este enfoque marcó el inicio del trabajo conjunto entre INIA, UdeC y los productores. Posteriormente, se incorporaron variedades como Peachy Blue, plantada hace tres años en distintos predios.
De acuerdo con el Comité de Arándanos, estos pilotos demostrativos contemplan dos etapas. En la primera se caracterizan las variedades en cuanto a su producción, y luego se entrega información sobre poda, riego, nutrición y otros manejos clave. La segunda etapa evalúa las características de la fruta, tanto en calidad como en condición. Ambas fases buscan entregar información temprana a los productores, quienes suelen preguntarse qué variedad plantar y cómo se comportará en su zona.
En esa línea, Julia Pinto, gerenta técnica del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, comentó que “nuestros pilotos demostrativos no son de grandes superficies, pero sí cuentan con el tamaño necesario para evaluar de manera consistente las variedades, su crecimiento y desarrollo, y por supuesto la calidad y condición de la fruta”.
A ello añadió: “Ahora estamos en una etapa que denominamos ‘Establecimiento del Cultivo’. Una vez que elegimos la variedad, debemos realizar una buena plantación, desde la preparación de suelo en adelante; de lo contrario tendremos un huerto desuniforme y tampoco alcanzaremos los rendimientos esperados”.
“Por otra parte, comenzamos una etapa de seguimiento de las variedades, es decir, vamos a observar cómo se van comportando, pero ya dentro de huertos comerciales”, explicó.
Temporada 2025-2026: Desafíos en calidad y condición
Esta temporada 2025-2026, el recambio varietal y las mejoras en tecnologías de postcosecha buscan ofrecer fruta con mejor sabor, consistencia y calidad.
En este contexto, Pinto detalló que la campaña se ha desarrollado bastante bien, con fruta proveniente principalmente de las regiones de Coquimbo y Valparaíso. A la semana 45 se sumaron de manera gradual las regiones de O’Higgins y Maule, además de las variedades más tempranas de Ñuble. “En términos de calidad ha sido muy buena la fruta que se ha estado despachando: fruta firme, de buen calibre y con un porcentaje muy importante de variedades de recambio”, afirmó.
Respecto a los desafíos, Pinto explicó que “el gran reto es no bajar la calidad y condición de la fruta para poder entregar al mercado fruta consistente durante toda la temporada. Otro factor determinante son los eventos climáticos extremos, especialmente las olas de calor en plena cosecha. Estamos trabajando con los productores para que realicen una buena gestión de cosecha”.