Lograr una fruta de calidad y buenos rendimientos es uno de los principales objetivos de los productores de arándanos. Para alcanzar esta meta, el trabajo comienza temprano en el campo, de la mano de las hormonas vegetales y del modo de actuar de los fitorreguladores, los cuales influyen en el desarrollo de la planta, pero sobre todo en la obtención de características muy deseables en la fruta como son: dulzor, firmeza, color, acidez y tamaño, principalmente.
Estos son temas que conoce de cerca Thomas Fichet, Doctor en Biotecnología Universidad Politécnica de Valencia y docente del Departamento de Producción Agrícola de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile.
El especialista en hormonas vegetales y fitorreguladores explicó que “las hormonas vegetales son señales internas de la planta que le permiten adaptarse a condiciones externas del medio que la rodea, pero también internas y propias de la planta. El crecimiento del fruto, los brotes y las raíces son procesos en armonía y que se relacionan con el medio ambiente que las rodea. Por ello, tanto la parte área como radical de la planta de arándano perciben una serie de señales del medioambiente como son: luz, agua y nutrientes, que, dependiendo de su cantidad y calidad, le permitirán desarrollarse adecuada y finalmente producir fruta de óptima calidad”.
En ese contexto, detalló que las fitohormonas son las señales que se generan al interior de la planta y por medio de ellas adaptarse, crecer y finalmente producir. “Esa es la función que cumplen en los arándanos y en cualquier frutal las fitohormonas u hormonas vegetales: adaptar la planta para su crecimiento y producción, donde su descendencia son los frutos y las semillas”.

Fichet explicó que las hormonas vegetales tienen variados efectos como son: división y elongación celular, pero también diferenciación celular, es decir que una célula pueda transformarse en una célula del floema o de una raíz nueva. Pero sin duda otro de los grandes atributos de las hormonas vegetales, producidas por un órgano en crecimiento (fruto, brote o raíz), es ser generada por estas células para poder aumentar su poder sumidero. “Esto quiere decir, que estas fitohormonas pueden activar mediante enzimas específicas, la entrada de sacarosa a estas células que se están diferenciando y creciendo”.
Es fundamental, para este tipo de órganos jóvenes en crecimiento poder contar con el combustible tan necesario para su desarrollo que son los azucares. “Si un fruto no dispone de suficiente azúcar, su tamaño final será inferior a lo esperado, por ejemplo. Este mecanismo, lo tienen todos los órganos en activo crecimiento, pero sin lugar a duda, los frutos son los más hábiles para poder atraer azúcares hacia ellos, tanto en sus etapas iniciales de crecimiento, como en las etapas finales de maduración (síntesis de aromas, color, dulzor, etc.). Estas señales son producidas por la semilla (embrión). Por ello, en los arándanos es importante el número de semillas, ya que ellas producen estas hormonas vegetales que generan la entrada del alimento al fruto”, señaló.
“Al mismo tiempo, estos órganos en desarrollo tienen la posibilidad de generar algunas señales fitohormonales de dominancia de un órgano sobre otro. Estas fitohormonas son las auxinas, las genera por ejemplo un fruto para dominar sobre otros frutos o un grupo de frutos sobre la brotación de yemas laterales o un brote dominante para inhibir brotaciones laterales de yemas latentes”, comentó.
A ello agregó que, para que exista un buen desarrollo del embrión, es fundamental una adecuada polinización. “Por ejemplo, si ocurre una mala polinización y fecundación de los óvulos, el embrión no crecerá adecuadamente. Es decir, tendrá menor capacidad para producir las hormonas vegetales encargadas de estimular el crecimiento y desarrollo del fruto”.

Fitorreguladores o reguladores de desarrollo: Oportunidades y limitantes
Para mejorar el proceso de crecimiento de la fruta, se aplican determinados fitorreguladores. Según Fichet, “en general, los más utilizados en arándanos son las citoquininas, pero también están relacionados con el desarrollo del fruto como son diferentes tipos de giberélico y auxinas de síntesis. Ello se basa que en el caso del fruto y sólo en este órgano de la planta, las auxinas, las giberelinas y las citoquininas, actúan en forma conjuntas en el crecimiento y desarrollo del fruto, algo que no ocurre en otros órganos de la planta como brote, yema o raíz. Estos fitorreguladores, al igual que las formas naturales de las hormonas vegetales producidas por los embriones, buscan generar una mayor demanda de azucares hacia el fruto. Para finalmente mejorar tamaño, dulzor, color y otras variables del fruto».
El especialista enfatizó que es importante buscar la concentración adecuada para este tipo de productos, ya que se cometen muchos errores de aplicación en el campo. “Por ejemplo, hay casos en que se piensa que, al aplicar citoquinina, la fruta crecerá. Pero esto depende de la molécula y la concentración necesaria para lograr un estímulo máximo. A veces se aplican concentraciones muy bajas y no tienen efecto. Por ello, hay que buscar las condiciones adecuadas para el desarrollo”.
Por otra parte, el registro es una de las principales limitantes de los fitorreguladores. “Estos productos deben tener registro y un Límite Máximo de Residuos (LMR). No se pueden aplicar de cualquier forma, ya que un país importador puede analizar la fruta y detectar un residuo o molécula no registrada, lo que podría ocasionar el rechazo del envío. Por eso, es importante saber qué productos están registrados, según el mercado al cual se enviará la fruta. Algunos, como los giberélicos o el ácido abscísico (ABA), no presentan problemas de aplicación dado que son las mismas moléculas que tiene la planta en forma endógena (natural), mientras que otras, como las auxinas de síntesis, sí pueden generar inconvenientes si no están registradas en los mercados de destino”, explicó.

“Con las citoquininas ocurre lo mismo: algunas se degradan más rápido y otras tienen un efecto más duradero. Por lo tanto, los cuidados que se deben tener son verificar que el producto esté registrado y que se cumplan los LMR a cosecha. Otra limitante es la falta de investigaciones sobre los fitorreguladores en arándanos. Si bien existen empresas que están impulsando la investigación en este ámbito, aún faltan más estudios, ya que en otras especies estos productos han sido desarrollados con mayor profundidad”, finalizó Fichet.