Botrytis cinerea y los Hongos de la Madera se encuentran entre las principales enfermedades que afectan a los arándanos, generando pérdidas productivas significativas debido a la pérdida de flores, pudrición de frutos y la disminución del vigor de las plantas.
La implementación de medidas preventivas orientadas a reducir la presencia de inóculo resulta esencial para minimizar el impacto sanitario. Según explicó Andrés France, doctor en Patología Vegetal por la Universidad de Cornell (EEUU) y asesor internacional en América Latina, Sudáfrica, España, China e India, “estas enfermedades no aparecen espontáneamente; siempre existe una fuente de inóculo, que en la mayoría de los casos se encuentra dentro del propio huerto y está estrechamente relacionada con la falta de sanitización”.
El especialista enfatizó la importancia de mantener un manejo higiénico del campo, eliminando plantas y ramas muertas, así como restos de fruta de la temporada anterior en proceso de descomposición. “Un huerto sanitariamente sucio es altamente propenso a la proliferación de patógenos. Por ello, lo primero y más efectivo es controlar las fuentes de inóculo. Posteriormente, se pueden aplicar tratamientos químicos, biológicos u orgánicos durante los períodos críticos. En Botrytis, es clave proteger la flor y la fruta en maduración; mientras que en los Hongos de la Madera se debe eliminar el inóculo y proteger las heridas de poda, un evento crítico para el establecimiento de este tipo de patógenos”, explicó.

France agregó que los Hongos de la Madera presentan un desarrollo lento pero progresivo, colonizando el tallo y alcanzando la corona. “La planta intenta defenderse, pero ante condiciones de estrés —como altas temperaturas, déficit hídrico, exceso de humedad o salinidad— la planta no logra defenderse y el avance del hongo se acelera. En el caso de Botrytis, se ha logrado medir una pérdida floral que puede alcanzar hasta un 90% en huertos sin manejo, lo que impacta directamente la productividad, aunque no compromete la supervivencia de la planta”.
Condiciones de la temporada 2025–2026
Durante la presente campaña, la incidencia de Botrytis y Hongos de la Madera se ha convertido en una problemática común en los huertos de arándanos. “Siempre hay presencia de Botrytis, aunque su severidad varía entre temporadas. Este 2025 ha sido más lluvioso que años anteriores, por lo que se prevé una mayor presión del patógeno, altamente dependiente de la humedad para iniciar su ciclo. Las lluvias durante la floración o la cosecha favorecen su desarrollo, situación que ya hemos observado esta primavera”, señaló France.
El especialista complementó que esta enfermedad está presente a lo largo del país, con mayor incidencia en las zonas con mayores lluvias. “Los Hongos de la Madera también son frecuentes, especialmente cuando se producen heridas en los tallos. La poda constituye el principal punto de entrada para estos patógenos, por lo que es una práctica crítica desde el punto de vista sanitario”, advirtió.

Características
La pudrición gris, causada por Botrytis cinerea, puede manifestarse en cualquier etapa del ciclo del cultivo, desde la floración hasta la postcosecha. “Esta enfermedad puede afectar plantas en viveros, provocando su muerte, y en campo daña hojas y flores, especialmente en condiciones de exceso de nitrógeno. La flor es el tejido más susceptible, ya que su néctar, rico en azúcares, favorece el desarrollo del hongo si no es removido. Las abejas cumplen un rol importante al reducir este riesgo mediante la recolección del néctar”, precisó France.
A lo que añadió: “Durante la madurez de la fruta, Botrytis puede colonizar si el fruto ha perdido parte de su bloom, la capa cerosa que actúa como barrera natural contra hongos. En postcosecha, la contaminación de un solo fruto dentro de un clamshell puede generar un foco de infección que comprometa el lote completo, volviendo la fruta inservible para exportación”.
Respecto a los Hongos de la Madera, el experto detalló que “aunque su efecto no es tan abrupto como el de Botrytis, su impacto es acumulativo: las plantas pierden progresivamente ramas productivas, reduciendo la capacidad de producción y, en casos avanzados, provocando la muerte”.