La mayor oferta en los mercados internacionales genera desafíos para los arándanos chilenos, obligando a la industria a innovar, diversificar y mejorar en todos los ámbitos productivos y de exportación, desde la genética de las variedades hasta la logística.
Matías Alessandrini, gerente comercial de Lafrut e integrante del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, comentó que “EE. UU. seguirá siendo el principal destino de nuestros arándanos. Este mercado tiene la virtud de contar con una demanda amplia en cuanto a segmentos y calidades de consumo. Es un mercado muy dinámico, que se adapta bien a la oferta y a la demanda”.
A ello agregó que “los supermercados, al disponer de una alta oferta proveniente de distintos orígenes, están exigiendo un producto acorde con las expectativas de un consumidor que hoy tiene estándares de consumo más altos que en temporadas anteriores. Esto está generando que sea un mercado cada vez más exigente”.
Respecto a Europa y el Reino Unido, Alessandrini señaló que en los últimos años se ha observado una volatilidad significativa en el abastecimiento de arándanos provenientes de Chile.“Lo anterior se debe a la disponibilidad de volumen de los distintos orígenes. Al ser mercados más acotados que EE.UU., la demanda es más limitada. Siempre existirá un mercado spot, el cual en temporadas volátiles es inestable en cuanto a precios; sin embargo, esto podría presionar los precios, aumentando el nivel de riesgo del retorno debido a los tiempos de tránsito”.
Asia, el ejecutivo afirmó que es un mercado complementario y en crecimiento, cada vez más atractivo a la ventana chilena, principalmente por la renovación varietal del país, lo que permite llegar con fruta de mayor calidad a esos destinos. “Esta temporada se proyecta un mayor volumen hacia Asia; sin embargo, esto podría presionar los precios, aumentando el nivel de riesgo debido a los tiempos de tránsito. Por lo tanto, es un mercado que se debe trabajar con cautela”.

Dentro del mercado asiático, los principales destinos son China, Corea y Japón. También destacan mercados del Sudeste Asiático, como Malasia, Singapur y Tailandia, que, si bien tienen menor capacidad de consumo, resultan igualmente interesantes. En el caso de China, “el país está en una transición debido al fuerte aumento de su producción interna. Si bien esto ha impulsado el consumo per cápita, también ha generado una baja en los precios”, comentó.
A lo que complementó: “China tiene una capacidad importante para consumir arándanos, pero también está siendo más exigente. Con mayor oferta, los precios tienden a ajustarse, por lo que se debe tener mucho cuidado con la calidad que se envía: la fruta debe ser perfecta al arribo”.
En cuanto a Sudamérica, Alessandrini indicó que “a nivel del Comité de Arándanos de Frutas de Chile se está trabajando más en marketing para el mercado sudamericano, especialmente en Brasil, que tiene gran potencial como destino cercano. Es un país interesante por su población, y debemos comenzar a desarrollarlo más, al ser un mercado vecino”.

Importancia de la calidad
La calidad de los arándanos es un factor clave en los mercados internacionales, ya que determina la rentabilidad y competitividad de los productores, influyendo directamente en el precio y en la preferencia del consumidor.
En esa línea, el gerente comercial de Lafrut sostuvo que “para nosotros, la calidad se enfoca principalmente en la firmeza, postcosecha y sabor. En cuanto firmeza que la fruta no solo llegue con buen arribo, sino que mantenga una durabilidad importante en el anaquel del retail”.
Añadió que han establecido estándares mínimos de firmeza en las recepciones de los packings. “Por ejemplo, realizamos mediciones internas sobre cómo se comporta la fruta en postcosecha, ya que hay variedades que logran llegar a Asia y otras que no. Hemos visto que las variedades se comportan de forma distinta según la zona y los programas fitosanitarios aplicados”.

Recambio varietal
Desde el Comité de Arándanos de Frutas de Chile están impulsando un proceso de recambio varietal para aumentar la competitividad, priorizando nuevas genéticas con mejores características de calidad y postcosecha.
Este proceso busca reemplazar las variedades más antiguas por genéticas más adecuadas al mercado actual de fruta fresca, lo que permitirá que el 35 % de la fruta exportada corresponda a nuevas variedades en la temporada 2025/2026.
Alessandrini detalló que actualmente existe una amplia gama de variedades con muy buena aceptación por parte de los consumidores. “Lo importante es entender bien el destino de la fruta. Los productores deben estrechar sus relaciones con los exportadores para definir la estrategia y el destino comercial, de modo que puedan producir el tipo de fruta adecuada para cada mercado, considerando sus distintas exigencias”.
