La calidad y condición del arándano peruano han convertido al país en el mayor exportador del mundo y en un referente en diversos destinos. No obstante, factores climáticos y el adelanto de la cosecha llevaron a Proarándanos —la asociación de productores y exportadores del país— a ajustar sus estimaciones de producción para la temporada 2025-2026: de 400 millones de kilos proyectados inicialmente, la cifra se redujo a 369.655 millones de kilos, un retroceso del 7% respecto a la proyección de octubre.

Así lo explicó a Blueberries News Miguel Bentín, presidente de Proarándanos y gerente general de Valle y Pampa Perú: “Hemos ajustado la producción. Como son volúmenes muy grandes, se siente mucho. Es un ajuste importante”.

Bentín añadió que este año se registró un invierno más normal —algo que no ocurría desde hace tres años— lo que generó un adelanto significativo de la temporada. “La gran mayoría de la producción se dio entre la semana 18, antes del peak, con incrementos superiores al 100% del volumen entregado respecto a temporadas previas. A esto se sumaron disminuciones en el calibre, atribuibles a cambios fenológicos y a manejos de poda orientados a modificar las curvas productivas”.

Mercados: Entre la consolidación global y nuevas oportunidades

Estados Unidos, Europa y Asia continúan siendo los principales destinos del arándano peruano, claves para la promoción de su calidad y beneficios saludables.

Bentín explicó que en la actual temporada se está acercando a la distribución típica: “EE.UU. con cerca del 50%, Asia con el 10%–12% y Europa el restante, quitando Medio Oriente y los mercados regionales. Lo que sí hemos notado es que al comienzo del año EE. UU. estuvo bajo y Asia alto en relación con la participación de la oferta enviada. Eso se debe a una serie de posibles razones; una es la mejor accesibilidad de logística a través del puerto de Chancay, que presentó una oportunidad de acercar al mercado asiático a la equivalencia de Europa, es decir, casi el mismo tránsito”.

El presidente de Proarándanos agregó que, si bien existen desafíos de costos y eficiencia, el uso combinado de Callao y Chancay (y Pisco) han permitido descongestionar y optimizar la distribución de la fruta.

El ejecutivo resaltó el atractivo del mercado chino, impulsado por la mayor disponibilidad de fruta de calidad y renovación varietal enfocada en genética de alto valor. “Otro factor muy importante son los aranceles del 10% en EE. UU., que hacen menos competitivo al mercado americano para llevar nuestra fruta; es decir, un sobrecosto artificial que nos resta competitividad a nivel de mercado, pero también lo hace a EE. UU. menos atractivo para una oferta de alto valor. No sabemos qué pasará con los aranceles ni cómo creceremos en el mercado asiático ya que la demanda está en EE. UU. y Europa, que está mostrando señales de que está a la cabeza en crecimiento de la demanda”.

Buscando avanzar en nuevos mercados, Perú logró el acceso a Indonesia en la segunda mitad del año, además de avanzar hacia Bolivia y República Dominicana.

Para Proarándanos, la prioridad es clara: «Más mercados es mejor. Si tienes el producto adecuado para cada mercado, te va a permitir no saturarlos; por lo tanto, tienes más oportunidades de desarrollarlos. Por ello, el segmento ‘otros mercados’ ha venido creciendo. Si bien es una proporción pequeña de la oferta total, se está notando una expansión hacia mercados regionales, de Medio Oriente y otros países de Asia”, resaltó Bentín

El país sigue trabajando para ingresar a Corea del Sur y Japón, donde Bentín estimó avances concretos en los próximos cinco años.

Variedades: La nueva genética impulsa la competitividad

Perú es reconocido por su mix varietal, clave en su competitividad global. Aunque Biloxi y Ventura siguen siendo ampliamente plantadas, nuevas genéticas como Sekoya Pop y Mágica han ganado protagonismo.

Bentín resaltó que Sekoya Pop, perteneciente al programa de Fall Creek, es hoy la segunda variedad más plantada en el país, seguida por Mágica, que ya estaría pronta a superar a Biloxi. “La industria peruana está transitando hacia un modelo donde la renovación genética es continua. Una planta de arándanos probablemente será recambiada antes de que termine su vida útil, porque siempre estará llegando genética mejor”.

El presidente de Proarándanos explicó que una buena variedad ofrece dos ventajas: primero productiva: adaptación, resistencia, precocidad, facilidad de cosecha, segundo comercial: poscosecha, vida de anaquel, tamaño, crocancia, sabor y apariencia.

Para Bentín, un producto de mejor calidad permite que exista diferenciación en el mercado y que así se genere una preferencia distinta por una variedad sobre otra, o por un grupo frente a otros. “Cuando generas diferenciación, te alejas de eso que no queremos: la comoditización, que es la mayor pérdida de valor. Hoy tenemos resultados, hay demanda. El mercado demuestra capacidad de absorción del producto a un buen valor. Ese debe ser el camino; no podemos alejarnos de ese foco, ya que es el factor principal de sostenibilidad”, agregó.

En cuanto a hectáreas, según Proarándanos, basado en registros de Senasa a octubre, el país cuenta con 26,428 hectáreas de arándanos en la campaña 2025-2026:

  • La Libertad: 11,194 ha.
  • Lambayeque: 6,879 ha.
  • Ica: 3,603 ha.

Bentín anticipó un crecimiento moderado en superficie, acompañado por mejoras en las zonas ya productivas.

Desafíos y oportunidades de la campaña

La temporada actual ha tenido un peak menor al récord histórico de la campaña previa. Aun así, la producción acumulada aumentó un 15%, aunque con un peak inferior, lo que generó mayor concentración y prolongación del volumen en la parte central de la temporada.

Esto implicó exigencias logísticas intensas: cosecha, disponibilidad de espacios en despacho y transporte. A lo anterior también se sumaron los aranceles que afectan la competitividad hacia EE. UU., junto con la obligación de producir fruta de alto valor de manera consistente. “Creo que ese aprendizaje ya está incorporado y espero que se mantenga. Sabemos que ese es nuestro futuro”, sostuvo Bentín.

Para el ejecutivo, la clave de las oportunidades está en producir la mejor fruta posible, promover nuevos canales de consumo, intensificar la promoción internacional y asegurar que todos los mercados reciban fruta de alto valor. “Ya no se puede vender cualquier arándano en el mundo. La expectativa es cada vez más exigente”, finalizó.