Los problemas hídricos, la escasez de mano de obra y el aumento de las restricciones gubernamentales en España, han impulsado a productores y exportadores de arándanos a buscar nuevas zonas productivas, siendo Marruecos —ubicado a 1.304 kilómetros— uno de los países que más ha crecido en los últimos años.
Así lo explicó Sebastián Ochoa, director de CASM Blueberries y fundador de Blueberries News, quien señaló que el endurecimiento de las regulaciones, en comparación con el resto de la Unión Europea, ha generado un escenario cada vez más complejo para los productores.
“España ha impuesto muchas restricciones gubernamentales, particularmente en el uso de pesticidas. Finalmente, el negocio se ha estrechado mucho en Huelva y los productores comenzaron a buscar otras zonas, trasladándose a Marruecos. Ahí fue donde el desarrollo del arándano tomó una fuerza muy importante”, comentó Ochoa.
Según el director de CASM Blueberries, Marruecos ha demostrado una excelente adaptación productiva, con campos establecidos en zonas como Dajla, Agadir y Kenitra. “El desarrollo ha sido muy positivo. Se logra producir fruta temprana a costos razonables y con una gran diversidad de climas y alturas, lo que permite trabajar con distintas variedades y manejar de mejor forma las curvas de cosecha”, explicó
Ochoa destacó que en Marruecos es posible iniciar la cosecha en enero y febrero, concentrando mayores volúmenes en marzo, algo que no ocurre en Huelva. “Marruecos permite ser más temprano y tener una curva de cosecha más amplia, con una mayor oferta gracias a la disponibilidad de suelo, agua y mano de obra. Hoy, Marruecos es el principal polo productivo de arándanos tempranos del hemisferio norte para los mercados de Europa y Asia”, afirma.
Expansión impulsada por nuevas variedades
Al igual que en otros países productores, la genética ha sido un factor clave en la expansión del arándano en Marruecos. De acuerdo con Ochoa, las nuevas variedades han permitido mayores producciones, mejor calidad y mayor precocidad, es decir, plantas que alcanzan su etapa productiva en menor tiempo.
“Las nuevas variedades permiten cosechas más tempranas, mayores rendimientos y una mejora significativa en calidad, considerando calibre, firmeza, sabor, crocancia, apariencia y vida de postcosecha. Este fenómeno se observa a nivel global y Marruecos no ha sido la excepción; hoy está cultivando las mismas variedades nuevas que países como Perú”, señaló.
Respecto al uso del agua, Ochoa explicó que la disponibilidad varía según la zona. “Hay regiones con buen abastecimiento hídrico y otras que dependen de pozos. Incluso existen proyectos que utilizan agua de mar. En Dajla se extrae agua desde acuíferos confinados, lo que implica que en algún momento ese recurso se agotará, mientras que en Kenitra hay mayor disponibilidad gracias a las lluvias”, detalló.
Mirando hacia el futuro, Ochoa es claro: Marruecos continuará creciendo. “Nuestros clientes siguen plantando, y con los problemas que enfrenta España, cada vez más empresas trasladarán su producción a Marruecos, concentrando allí sus operaciones. Producir en España es mucho más caro y con serias dificultades de mano de obra, mientras que Marruecos ofrece cercanía, menores costos y mejores condiciones productivas”, concluyó.