Lograr altos retornos para el productor y una alta satisfacción para el consumidor son los principales objetivos del programa de mejoramiento genético de arándanos de la Universidad de Florida (UF/IFAS). Este programa se ha posicionado como líder mundial en el desarrollo de variedades de bajo requerimiento de frío (Southern Highbush), revolucionando la producción global con hitos como ‘Sharpblue’, variedad que este año cumple 50 años desde su desarrollo y que marcó el inicio de una nueva era para la industria.
En entrevista con Blueberries News, el Dr. Patricio Muñoz, académico especialista en mejoramiento genético de arándanos y Catedrático con Cátedra Dotada en Mejoramiento Genético de Cultivos Hortícolas de la Universidad de Florida (EE.UU.), detalla los lineamientos, objetivos y desafíos del programa de mejoramiento genético de esta casa de estudios.
De acuerdo con el experto, un programa de mejoramiento genético debe estar completamente alineado con los requerimientos de la cadena de suministro. “Las decisiones no se toman solo desde la genética, sino con información de mercado y de los distintos clientes que participan en la cadena”, explicó.
El primer cliente de un programa de mejoramiento genético son los viveros, responsables de la multiplicación de plantas. “Podemos tener una variedad excelente en todas sus características, pero si no se multiplican eficientemente, nunca llegará al mercado, porque no habrá plantas disponibles para los siguientes actores de la cadena”, señaló Muñoz.
El siguiente eslabón corresponde a los productores, quienes necesitan plantas con buena sanidad, alta productividad y adaptabilidad a las condiciones climáticas y de manejo de cada zona. Luego aparecen el trader o marketer, el retail y, finalmente, el consumidor.
“Productores, marketers, traders y supermercados buscan un suministro constante, fruta con buena apariencia, sin problemas sanitarios, con buen sabor y excelentes características organolépticas, para que los consumidores sigan prefiriendo sus marcas y retailers”, indicó el especialista.

Apariencia, sabor y postcosecha: Claves para el retail y el consumidor
Muñoz enfatizó que el supermercado valora especialmente la apariencia de la fruta, ya que “se compra con los ojos”. “Por ello, la fruta debe lucir bien, presentar buena condición, no tener enfermedades y ofrecer una experiencia de consumo atractiva.
El último jugador es el consumidor, que busca una fruta con buen sabor, buena textura y que tenga una vida útil en el refrigerador de entre tres y cinco días”, explicó.
Para lograrlo, las variedades deben ser capaces de soportar toda la cadena logística, incluyendo largos viajes, por ejemplo, desde Sudamérica hacia Norteamérica, y luego mantener una adecuada vida de anaquel. «La fruta pasa por múltiples cambios de temperatura: sale de la cadena de frío, llega al supermercado, se transporta en bolsas, va en el auto, llega a la casa, se refrigera, se lava. Hay mucha manipulación, por lo que debe ser muy estable”, agregó.
Rentabilidad para el productor, satisfacción para el consumidor
El programa de mejoramiento genético de la Universidad de Florida se enfoca especialmente en dos actores clave: el productor y el consumidor. “El productor es quien abre la cadena. Si no tienes buena productividad y calidad de fruta, todo el sistema se ve afectado”, afirmó Muñoz.
“Por ello, el objetivo central es entregar rentabilidad al productor, mediante variedades con buen rendimiento, buen tamaño, firmeza, sanidad y adaptación a distintas condiciones climáticas y sistemas de manejo. Es importante que estas variedades puedan soportar toda la variabilidad climática y eventos extremos de precipitaciones y temperaturas. Al mismo tiempo, se busca ofrecer al consumidor una fruta con excelentes características organolépticas y una apariencia atractiva”, precisó.
A ello agregó: “Si cumplimos con las exigencias del productor y del consumidor, automáticamente cubrimos las necesidades del marketer y del retail, tanto en mercado local como con fruta importada”.

Variedades claves que han marcado la industria global
El programa de mejoramiento de arándanos Southern Highbush de la Universidad de Florida, fue el que desarrollo este tipo varietal, y ha desarrollado variedades fundamentales para la expansión de la industria a nivel mundial.
“En este segmento varietal, cerca del 40% a 50% de las variedades utilizadas en el mundo provienen de nuestro programa. La primera gran variedad fue ‘Sharpblue’, desarrollada en 1976 por el Dr. Ralph Sharpe, considerada la primera variedad de bajo requerimiento de frío a nivel mundial. Este año celebramos 50 años desde su desarrollo que marcó el inicio de un nuevo mercado global”, destacó Muñoz.
De acuerdo el especialista, otras variedades emblemáticas como Emerald, Jewel, Snowchaser, y Star fueron clave para el desarrollo de mercados en países como Chile, Marruecos y Australia. El programa ha desarrollado más de 80 variedades de forma directa y otras 80 en colaboración con otras casas genéticas. “A nivel local, seguimos innovando, en el 2017, el programa desarrolló la variedad Optimus, la primera variedad exclusiva para cosecha mecánica destinada a mercado fresco, con excelente aceptación y superficie plantada en Florida. Las últimas variedades que lanzamos fueron Sharper y Falcon. Sharper fue nombrada en honor a los 50 años de Sharpblue. Cumple con todos los requisitos que buscamos: alta productividad, gran adaptabilidad —incluyendo Florida y Perú—, buen tamaño de fruta, excelente postcosecha y muy buen sabor y aroma, especial para el sistema siempreverde. Falcon, es una variedad super productiva, con fruta de muy buena presencia, jumbo y con una larga vida poscosecha. Falcon fue desarrollada para los dos sistemas, deciduo y siempreverde. Además, el programa ha introducido recientemente una variedad rosada, que comenzará a verse en supermercados internacionales durante el próximo año”, explicó.
Adaptación al cambio climático y resistencia a plagas
Respecto al cambio climático, Muñoz señaló que las condiciones extremas y variables se han vuelto más frecuentes. “En zonas tropicales y de altas temperaturas tenemos una ventaja, ya que desarrollamos variedades sin requerimiento de frío en el sur de Florida, donde prácticamente no existe variación térmica”. Mientras que el norte de Florida nos da la oportunidad de desarrollar variedades con bajo y mediano requerimiento de frio, detallo.
En cuanto a las lluvias, Florida ofrece un entorno altamente exigente: calor intenso y precipitaciones durante la cosecha. “En el pasado, la fruta se abría o reventaba con la lluvia. Hoy eso prácticamente no ocurre, porque la selección se realiza en condiciones muy duras”, destacó.
Florida también presenta una altísima presión de plagas y enfermedades, concentrando cerca del 95% de las que afectan al arándano. “Las plantas que no resisten estas condiciones simplemente no avanzan a la siguiente etapa de selección y no llegan al mercado. Por eso, nuestras nuevas variedades son más rústicas, plásticas y adaptables”, indicó.

No obstante, el académico afirmó que el mejoramiento genético enfrenta desafíos, especialmente en zonas de mayor requerimiento de frío. “Inviernos más cálidos pueden impedir cumplir las horas de frío, y variedades más tempranas pueden verse afectadas por heladas primaverales. En esos casos, se requieren estrategias de protección que implican inversiones adicionales”, puntualizó. También destacó que “la gran ventaja del programa es la gran variedad genética que tienen y que siguen generando cada año, como también las herramientas tecnológicas que utilizan para el desarrollo de nuevas variedades, como la estadística genómica, edición génica, selección asistida por marcadores, mejoramiento in-vitro, la robótica y el mejoramiento digital”.