“El clima es un sistema caótico que tiene muchas variables”, afirmó Felipe Costa, director internacional del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN). En conversación con Blueberries News, el experto entregó claves de lo que se pronostica en términos climáticos para este año.

El Niño Oscilación del Sur (ENOS), también conocido como El Niño Global, es una alteración del sistema océano-atmósfera en el Pacífico tropical, que impacta significativamente el clima alrededor del planeta. “ENOS es el nombre completo del evento; existe una fase cálida que llamamos El Niño y una fase fría que denominamos La Niña”, explicó Costa.

Felipe Costa, director internacional de CIIFEN.

Bajo condiciones normales, los vientos soplan desde Sudamérica hacia Australia. Sin embargo, cuando estos se debilitan o soplan en dirección inversa, suelen estar acompañados de un calentamiento del océano Pacífico. “Si los vientos se invierten y el mar se calienta, se desarrolla el fenómeno de El Niño; en cambio, si los vientos se fortalecen en su dirección normal y el mar se enfría, estamos frente a La Niña”, detalló.

Dada la extensión del océano Pacífico, estas variaciones tienen el potencial de impactar al clima en diversas regiones del planeta, en especial en los países que lo bordean. Generalmente, El Niño genera un aumento de las precipitaciones en la costa del Ecuador, la costa norte de Perú y la zona central de Chile, mientras que La Niña produce efectos opuestos, con una disminución de las lluvias en estas áreas.

“Cada Niño y cada Niña es diferente; algunos son más intensos que otros. Esto significa que el océano puede calentarse o enfriarse en mayor o menor magnitud. Mientras mayor sea la variación, mayor será el potencial de ese fenómeno para afectar el clima”, añadió el especialista.

En la imagen de arriba se observa un evento de El Niño y en la de abajo un evento de La Niña. Foto: CIIFEN.

El monitoreo del ENOS se realiza en una franja oceánica específica del océano Pacífico, el Pacífico Ecuatorial. “Para comenzar a hablar de El Niño o La Niña se consideran variaciones positivas o negativas iguales o superiores a 0,5° C. Además, es fundamental que el calentamiento o enfriamiento sea consistente en el tiempo; si ocurre solo durante un mes y luego vuelve a la normalidad, no existe una expectativa real de desarrollo del evento”, puntualizó Costa.

Desde CIIFEN se analizan de forma constante los monitoreos y pronósticos de los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales (SMHN) con el objetivo de entregar información actualizada que apoye la toma de decisiones en materia climática. “Observamos semanalmente las variables oceánicas y atmosféricas, ya que debe existir un acoplamiento entre ambas para afirmar que estamos frente a El Niño o La Niña. Si solo cambia una de ellas, el evento no se manifiesta”, señaló.

La Niña débil

Actualmente se observa un enfriamiento leve pero sostenido de la temperatura del océano Pacífico. “Tenemos una condición de La Niña, que corresponde a un Pacífico más frío de lo normal. Esta condición fue intermitente durante gran parte de 2025, pero desde septiembre se volvió más consistente, con un enfriamiento persistente que se mantiene hasta ahora”, sostuvo el director internacional de CIIFEN.

En cuanto a la intensidad, explicó que se trata de un evento débil, con un enfriamiento del orden de entre 0,5 y 0,7 °C. La intensidad del fenómeno está directamente relacionada con su capacidad de influir en el clima, ya que a mayor variación de la temperatura, mayor es su impacto sobre las condiciones climáticas.

Respecto a la proyección del evento actual, Costa indicó que, considerando el monitoreo de las condiciones presentes y dado que se trata de una variación leve, se espera que el enfriamiento comience a disminuir durante febrero y marzo.

El Niño Costero

Según un comunicado reciente de CIIFEN, durante enero de 2026 comenzaron a observarse temperaturas más cálidas de lo normal frente a las costas de Ecuador, específicamente en la región Niño 1+2. Además, se registraron pulsos intermitentes de vientos asociados al calentamiento de la temperatura superficial del mar.

El pronóstico indica que a partir de abril podría desarrollarse un evento de El Niño Costero. A diferencia del El Niño Global, donde las anomalías de temperatura se extienden a lo largo del Pacífico ecuatorial, el El Niño Costero es un fenómeno más localizado, caracterizado por el aumento de la temperatura del océano frente a las costas de Ecuador y Perú.

Evento de El Niño Costero en 2023. Foto: CIIFEN.

“A partir de abril se proyecta un posible desarrollo de El Niño Costero, pero es importante considerar que los pronósticos son estimaciones estadísticas con un grado de incertidumbre asociado. Mientras más nos alejamos del presente, mayor es esa incertidumbre”, advirtió el experto. En general, este evento se asocia a una extensión del período de precipitaciones y a temperaturas por sobre lo normal.

Desde CIIFEN llamaron a reforzar la vigilancia climática de las condiciones atmosféricas y oceánicas en las costas peruanas y ecuatorianas, con el fin de “anticipar potenciales eventos extremos que históricamente han causado pérdidas económicas y afectaciones sociales”.

Asimismo, Costa enfatizó la necesidad de contar con planes de acción para la temporada de lluvias. “Lo más importante para planificar es considerar todos los factores que inciden durante este período, seguir el monitoreo y los pronósticos de los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales y tomar decisiones en base a esa información”, señaló.

En términos de efectos para la producción de arándanos, el asesor internacional Sebastián Ochoa, explicó que este evento «genera cambios climáticos que afectan el proceso de inducción floral en las plantas, por lo que se deben hacer manejos diferenciados y no los mismos manejos que se realizan en un año normal», frente a lo que llamó a solicitar asesoría técnica de CASM Blueberries.

¿Variabilidad climática o cambio climático?

Estos fenómenos suelen generar debate público respecto a su origen y su relación con el cambio climático, lo que hace necesario distinguir ambos conceptos.

En muchos casos, se atribuyen al cambio climático anomalías que en realidad responden a la variabilidad climática, dos conceptos distintos que suelen confundirse. Mientras el cambio climático se manifiesta de forma gradual, es poco notorio y se extiende por largos períodos de tiempo, la variabilidad climática es más evidente y de carácter temporal.

“La variabilidad climática corresponde justamente a fenómenos como El Niño o La Niña, donde las variables cambian durante un período relativamente corto y luego retornan a sus condiciones normales. El cambio climático, en cambio, implica modificaciones lentas pero permanentes, como el aumento sostenido de la temperatura, que no vuelve a los niveles previos y se mantiene por largos períodos”, explicó Costa.

Si bien no es posible afirmar que estos eventos se hayan vuelto necesariamente más intensos —ya que en el pasado también se han registrado episodios de gran magnitud—, sí se observa una mayor frecuencia. “Antes se pasaba de La Niña a una fase neutral y luego a El Niño. Hoy vemos que, en algunos casos, La Niña termina y El Niño se desarrolla de forma casi inmediata. El análisis climático requiere datos de muchos años y siempre existe incertidumbre, pero aparentemente estos eventos se están manifestando con mayor frecuencia”, concluyó el especialista.