El pasado viernes 20 de febrero, la Corte Suprema de Estados Unidos declaró ilegales la mayoría de los aranceles anunciados por el presidente Donald Trump, al determinar que el mandatario excedió sus atribuciones al invocar la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA), una ley diseñada para enfrentar amenazas extraordinarias a la seguridad nacional, como fundamento para imponerlos.
El máximo tribunal anuló los denominados aranceles “recíprocos” aplicados a diversos países, señalando que la IEEPA no otorga al presidente facultades para imponer aranceles comerciales. En su fallo, la Corte sostuvo que la utilización de esta norma no autoriza medidas arancelarias de carácter general.
Respuesta de la Casa Blanca
Tras el fallo, Trump anunció que elevaría de inmediato el arancel global del 10% al 15%, y calificó la decisión del tribunal como “ridícula, mal redactada y extraordinariamente antiestadounidense”.
No obstante, el anuncio abrió nuevas interrogantes respecto del marco legal que utilizaría la administración para aplicar el aumento, considerando las limitaciones establecidas por la Corte Suprema. El episodio ha sido considerado como la mayor derrota legal del mandatario en su segundo mandato y ha generado un nuevo escenario de incertidumbre regulatoria para los socios comerciales de Estados Unidos.
En ese contexto, el Parlamento Europeo anunció la suspensión del acuerdo comercial con Estados Unidos como medida de presión, buscando claridad respecto de si la administración mantendrá los compromisos internacionales o avanzará con una política de aranceles globales.
Chile y Perú reaccionan ante el nuevo escenario
El sector frutícola chileno manifestó “profunda preocupación” a través de un comunicado de Frutas de Chile.
“Se trata de un alza significativa que afecta directamente la competitividad de la industria chilena en uno de sus principales mercados, considerando que el sector exporta alrededor de US$ 2.000 millones anuales a Estados Unidos, y que ya enfrentaba un arancel de 10%”, señalaron.
Víctor Catán, presidente de Fedefruta, indicó a Blueberries News que la aplicación de nuevos aranceles “daña mucho las confianzas y las buenas relaciones que hemos tenido por más de 60 años con el mercado de Estados Unidos”.
Catán además agregó que la entrada de fruta chilena al mercado estadounidense en contraestación “produce beneficios únicos para el consumidor americano”.
El líder del gremio recordó que Estados Unidos ya cuenta con mecanismos para proteger a sus productores, como el Agricultural Marketing Agreement Act of 1937, que autoriza al Departamento de Agricultura (USDA) a establecer “marketing orders” para productos agrícolas específicos. Estos instrumentos regulan estándares de calidad, comercialización y ordenamiento del mercado, pero no constituyen en sí mismos medidas arancelarias.
En el caso del arándano chileno, señaló que existía una no aplicación del arancel del 10%, pero actualmente “nadie sabe cómo se van a aplicar ni cuáles serán las normas definitivas”. Añadió que el sector está recurriendo a la vía diplomática: “Estamos apelando a las buenas relaciones, entregando antecedentes al gobierno estadounidense, trabajo que se ha venido realizando junto al embajador de Estados Unidos en Chile. Seguiremos ese camino y esperamos que sea exitoso”.
Desde Perú, la postura es similar. Miguel Bentin, presidente de Proarándanos, señaló que la medida afecta la competitividad y también podría impactar al consumidor estadounidense.
“En este momento debemos esperar, ya que existe incertidumbre respecto a la forma de aplicación, su duración y si esta medida será permanente o no. Sin embargo, lo estamos abordando de manera unificada a nivel de AGAP”, indicó.
Bentin agregó que Estados Unidos podría perder competitividad como destino y que esta situación impulsará a la industria peruana a diversificar mercados. “Nos impulsará a depender menos de un país que está afectando su propia competitividad”, sostuvo.
Temporada en curso
En el caso específico del arándano, el impacto potencial va más allá del porcentaje arancelario. Se trata de un producto altamente sensible a ventanas comerciales, márgenes ajustados y costos logísticos crecientes. Un incremento de cinco puntos porcentuales puede alterar decisiones de destino, estrategias de pricing y planificación de embarques en plena temporada.
Cabe señalar que el arancel del 10% estuvo vigente durante la temporada 2025/26. No obstante, el volumen de arándanos se comercializó con dinamismo en el mercado estadounidense, por lo que la industria ahora deberá evaluar el impacto real de un eventual aumento al 15% y la forma en que se implementará jurídicamente la nueva medida.