Con el paso de los años, América Latina ha ganado relevancia como destino para las exportaciones de arándanos chilenos. En ese escenario, Argentina se posiciona como uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento, impulsado por una demanda sostenida, el desarrollo de su mercado interno y ventajas logísticas que favorecen la competitividad del producto chileno.

Desde Prize, Rodrigo Estévez, gerente comercial de la compañía, explica que la empresa se encuentra en una etapa de crecimiento, expansión y diversificación global en arándanos, con el objetivo de tener presencia en la mayor cantidad de países y mercados del mundo.

“Dentro de ese contexto, Latinoamérica es un mercado muy atractivo para nuestro arándano. Así como es relevante en otros productos como manzanas, kiwis, peras y uvas, el arándano también está encontrando su espacio y mostrando un importante crecimiento”, señala.

En particular, Argentina ha evidenciado un avance significativo en los últimos años. “Ha demostrado un interés y crecimiento muy relevante, con una demanda interesante y un desarrollo sólido del mercado interno. Es un escenario en el que queremos seguir creciendo”, agrega el ejecutivo.

Exportaciones en aumento

Prize exporta arándanos chilenos a Argentina desde hace varios años. Actualmente, los envíos superan los 260.000 kilos anuales, con proyecciones de crecimiento para las próximas temporadas.

“Estamos exportando hace algunos años a Argentina con volúmenes crecientes. Nuestra estrategia apunta a seguir expandiendo las exportaciones de arándanos chilenos a nivel global y, dentro de Latinoamérica, Argentina es un mercado donde queremos continuar creciendo”, detalla Estévez.

Oportunidades logísticas y estacionales

Uno de los principales atributos del mercado argentino es su cercanía geográfica, lo que se traduce en menores costos logísticos y tiempos de tránsito más breves.

“Es nuestro país vecino, por lo tanto, estamos a un par de días de distancia. El costo logístico es más bajo, lo que nos permite llegar con fruta de calidad sin asumir los riesgos de tránsitos largos hacia mercados más lejanos”, explica Estévez.

Además, existe una oportunidad clara desde el punto de vista estacional. “Argentina produce arándanos principalmente en la ventana temprana -desde agosto hasta fines de noviembre-, mientras que Chile inicia su temporada en noviembre y se extiende hasta marzo. Esta diferencia permite ampliar la oferta disponible en el mercado”, indica el ejecutivo.

Desafíos: Alianzas de largo plazo

En cuanto a los desafíos, Estévez destaca la importancia de encontrar un socio estratégico en el mercado argentino.

“Buscamos un partner con el cual podamos planificar nuestra estrategia para los próximos cinco años y hacer crecer el mercado en conjunto, como lo hacemos en todos los destinos donde operamos”, comenta.

Complementariedad que fortalece el consumo

Desde el Comité Argentino de Arándanos (ABC), su presidente, Jorge Pazos, resalta el carácter complementario del arándano chileno en el mercado argentino.

“Chile siempre ha sido complementario para Argentina. Durante muchos años tuvimos empresas chilenas produciendo arándanos en el país y, en los últimos seis años, como Comité, desarrollamos una política enfocada en el mercado interno”, explica.

El acuerdo entre el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) permite el ingreso de arándanos chilenos a Argentina, fortaleciendo el abastecimiento del mercado.

“Entendimos que, al abastecer el mercado de manera continua, podemos ofrecer cerca de ocho meses de fruta al mercado doméstico. Con mayor disponibilidad, los consumidores siguen demandando arándanos. Chile no compite, sino que complementa”, detalla Pazos.

En esa línea, agrega que el consumidor argentino reconoce y valora la fruta chilena, lo que contribuye a consolidar la categoría durante más meses del año.

“Hacer de Chile un país complementario nos da la oportunidad de extender el abastecimiento y consolidar el concepto de que Argentina tiene arándanos durante gran parte del año, sin importar el origen”, concluye.