El clima, marcado por intensas lluvias y fuertes vientos, se posiciona como uno de los principales desafíos que enfrentan los productores de arándanos en Marruecos.
Así lo afirma a Blueberries News Nabil Belmkaddem, gerente general de BestBerry Cooperative, organización que actualmente cuenta con más de 200 hectáreas de frutillas, frambuesas, arándanos y moras.
“Desafortunadamente, la temporada actual ha sido inusual en cuanto a las condiciones meteorológicas. Hemos tenido dos meses de lluvia y viento en el norte de Marruecos, lo que ha causado daños importantes en algunas explotaciones agrícolas. Una vez que el viento arranca el plástico, los cultivos quedan desprotegidos y algunas explotaciones han perdido hasta el 80% de su producción”, señala.
En términos generales, el impacto ya es evidente en los volúmenes. “En cuanto a la producción de berries, la temporada actual está muy por debajo de una campaña normal. Hasta ahora, estimamos una caída del 30% en la producción”, agrega.
Estrategia productiva y proyección de campaña
BestBerry cultiva distintos tipos de berries y, en las últimas tres temporadas, ha invertido en el desarrollo de la variedad Sekoya Pop ® ‘FCM14-052’. Las plantas se obtienen a través de la cooperativa estadounidense North Bay, y también trabajan con variedades del programa Collection® de Fall Creek®.
Según Belmkaddem, la producción se realiza tanto en macetas de 30 litros como en suelo, dependiendo de los requerimientos específicos de cada zona. Operan en el norte de Marruecos —en las provincias de Kenitra y Larache— y en la zona de Agadir. Además, mantienen conversaciones con agricultores de la región del Atlas para avanzar en la producción de variedades de alto requerimiento de frío.
La proyección para la temporada 2025-2026 es de 1.500 toneladas de arándanos, con un periodo de cosecha que se extiende entre enero y mayo. La producción es convencional y se desarrolla tanto en túneles como en invernaderos.
Nueva alerta meteorológica: Nieve, tormentas y vientos intensos
La Dirección General de Meteorología emitió esta semana una alerta por condiciones meteorológicas adversas que afectarán diversas regiones del país desde el lunes hasta el jueves. Se prevén nevadas, tormentas con posible granizo, lluvias intensas, fuertes vientos y un descenso significativo de las temperaturas.
La entidad anticipa nevadas a partir de los 1.400 metros de altitud. Las provincias de Taroudant, Al Haouz, Azilal y Ouarzazate podrían registrar acumulaciones de nieve de entre 25 y 35 cm, mientras que Midelt, Beni Mellal, Ifrane, Khénifra, Boulemane, Chichaoua y Tinghir podrían acumular entre 15 y 25 cm, desde la medianoche del martes hasta las seis de la mañana del jueves.
Asimismo, se pronostican tormentas acompañadas de granizo, con precipitaciones de entre 30 y 40 mm en provincias como Al Hoceima, Sefrou, Fez, Moulay Yacoub, Taounate, Mequinez, El Hajeb, Ifrane, Sidi Kacem, Sidi Slimane, Khémisset y Khénifra.
En otras zonas, como Essaouira, Safi, Tiznit, Taroudant, Inezgane Ait Melloul, Chtouka Ait Baha, Agadir, Ida Ou Tanane y Sidi Ifni, se esperan lluvias de entre 25 y 35 mm. En M’diq-Fnideq, Tetuán, Chefchaouen, Fahs-Anjra y Tánger-Asilah, las precipitaciones podrían alcanzar entre 40 y 60 mm.
La Dirección también advierte sobre vientos de entre 75 y 85 km/h, acompañados de polvo, que afectarán a provincias como Tiznit, Ouarzazate, Zagora, Errachidia, Midelt, Boulemane, Figuig y Jerada.
Finalmente, se anticipa un clima gélido el miércoles, con temperaturas que oscilarán entre -3 °C y -9 °C en provincias como Beni Mellal, Azilal, Al Haouz, Tinghir, Midelt y Ouarzazate.
Gestión preventiva ante mayor variabilidad climática
Frente a este escenario, desde Consultora Agrícola y Comercial Santa María (CASM Blueberries) recomiendan a los productores monitorear de manera constante las condiciones meteorológicas y trabajar estrechamente con sus asesores técnicos.
Los especialistas enfatizan que una gestión anticipada —basada en información climática actualizada y en decisiones agronómicas oportunas— resulta clave para:
- Proteger la calidad de la fruta.
- Resguardar el potencial productivo de los huertos.
- Minimizar eventuales pérdidas económicas.