La producción de arándanos en México mantendría una trayectoria de crecimiento durante 2026, según el Berry Annual Voluntary Report del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), publicado recientemente.

El informe proyecta que la producción alcanzará las 85.000 toneladas, lo que representa un incremento del 16% respecto a 2025. Este repunte responde a un ajuste estratégico de la industria mexicana, que ha redefinido su ventana productiva para reducir la competencia directa con Perú, tras la caída registrada en la temporada anterior.

Actualmente, más del 80% del volumen producido se destina a mercados internacionales, con Estados Unidos como principal destino.

De acuerdo con el reporte, México está enfocado en aprovechar la ventana de primavera -febrero a mayo-, mediante la implementación de sistemas productivos en sustrato y variedades de alto desempeño orientadas a mercados premium.

El desplazamiento del peak productivo hacia este período permite a los productores evitar una competencia directa en precios con Perú, posicionando su oferta en el mercado justo cuando el suministro sudamericano comienza a disminuir y antes del inicio de la temporada doméstica en Estados Unidos. Esta estrategia permite concentrar mayores volúmenes en un período acotado, favoreciendo mejores retornos.

Recambio varietal y calidad

En paralelo, la industria avanza en un proceso de recambio varietal, reemplazando progresivamente la variedad Biloxi por nuevas genéticas como Sekoya Pop, AzraBlue y Madeira.

De acuerdo con el reporte, estas variedades destacan por su mayor calibre —entre 30% y 40% superior— y una mejor firmeza o “crunch”, atributos que posicionan al arándano mexicano en el segmento premium tanto a nivel internacional como en el mercado interno. Esta transición busca mejorar precios y capturar parte de la participación de mercado actualmente dominada por exportaciones de mayor volumen, principalmente desde Perú.

Además del cambio genético, México está avanzando hacia sistemas de producción en macetas o sustratos, utilizando materiales como fibra de coco y turba. Este modelo permite aumentar significativamente la densidad de plantación, superando las 8.000 plantas por hectárea, en comparación con las cerca de 3.500 plantas por hectárea en sistemas tradicionales en suelo. Como resultado, se incrementa la eficiencia productiva y el potencial de rendimiento por unidad de superficie.

Condiciones agroclimáticas y manejo técnico

La producción de arándanos en México se desarrolla bajo condiciones de bajo requerimiento de frío (low chill), con temperaturas óptimas entre 20°C y 25°C durante el día y entre 10°C y 15°C durante la noche.

Para mitigar factores climáticos adversos, los productores utilizan túneles altos, que permiten proteger los cultivos y reducir el impacto de la radiación UV.