Cerca de 4.000 hectáreas de arándanos entrarán en producción durante la campaña 2026-2027 en Perú, impulsadas principalmente por nuevas variedades. Este avance confirma el dinamismo de una industria que, en poco más de una década, transformó al país en el principal exportador mundial de esta fruta y que hoy orienta sus esfuerzos a diversificar los envíos más allá de EE.UU., ampliar el acceso a nuevos destinos y fortalecer la calidad de una superfruta cada vez más demandada.
De estas tendencias dan cuenta Miguel Bentin, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de arándanos del Perú (Proarándanos) y gerente general de Valle y Pampa Perú, junto a Luis Miguel Vegas, gerente general del gremio y de la Asociación de Productores de Uva de Mesa del Perú (Provid). Ambos han sido testigos directos del crecimiento exponencial del sector y comparten en esta primera edición de la Revista Blueberries News su visión sobre mercados, oportunidades y desafíos.
“Tendemos a estar en un buen rango de coexistencia entre calidad y condición, lo que favorece nuestra competitividad”, señaló Bentin. “El consumidor quiere frutas más crujientes, grandes, con buena vida de poscosecha y una experiencia de sabor memorable. Lo que hará que repita la compra es la durabilidad, el balance entre acidez y dulzor, y la crocancia”.

El ejecutivo advirtió que el arándano es una fruta de alto valor unitario, por lo que una mala experiencia genera una decepción mayor que en otras categorías. “Eso nos obliga a reducir incidencias y responder a un consumidor cada vez más informado y exigente”.
Vegas coincidió, señalando que “el consumidor actual es mucho más exigente que hace siete u ocho años, con un mayor conocimiento de las diferentes variedades y marcas disponibles”. Para Bentin, la mejora en la oferta ha elevado el estándar: “El consumidor sabe que hay diferencias, las exige y las valora”.
Diversificación de mercados: Reducir la dependencia de EE. UU.
Si bien EE. UU. sigue siendo el principal destino del arándano peruano, su participación ha disminuido. Los aranceles impuestos por el presidente estadounidense Donald Trump impactaron el escenario comercial, reduciendo la concentración de envíos hacia ese país.
“En la campaña actual, EE. UU. representó menos de la mitad de las exportaciones. La temporada pasada cerró en 55% y hoy estamos -hasta febrero de 2026- en torno al 47%. Luego aparece Europa, con el 30% de los envíos y un crecimiento en volumen del 35%, y China, que alcanza el 13% con un aumento del 17% respecto de la temporada anterior”, explicó Vegas.

Además, otros destinos prácticamente se han duplicado, sumando cerca de 25.000 toneladas enviadas a regiones como Sudamérica, Centroamérica, Medio Oriente y el Sudeste Asiático.
“La línea que debemos seguir es desconcentrarnos de EE. UU. Siempre será el principal destino, pero reducir la dependencia y distribuir el volumen entre más mercados es saludable”, enfatizó Vegas.
Bentin agregó que los aranceles impactaron la competitividad de manera artificial y generaron presiones inflacionarias. “No hemos crecido al mismo ritmo en EE. UU., que ha perdido atractivo frente a otras alternativas. Al inicio de la temporada, por ejemplo, China llegó a representar más del 50%”.
De acuerdo con Vegas, el gigante asiático suele arrancar con fuerza entre junio y julio, mientras que EE. UU. toma protagonismo a partir de septiembre. “Parte del volumen que antes iba a EE. UU. hoy se redirige a Europa y China. Por eso es funda mental seguir abriendo mercados”.
En materia de acceso, Perú logró ingresar en 2025 a Bolivia, República Dominicana e Indonesia, y continúan negociaciones con Japón —actualmente en fase de pruebas junto a Senasa—. “En 2026 esperamos se concrete la apertura a Nueva Zelanda y Ecuador, además de Japón. Pero Corea del Sur, Vietnam, México sería más adelante, no en 2026, según lo calculado”, afirmó Vegas.
Formatos, consumidores y el arándano como “súper snack”
Responder a las preferencias de consumidores cada vez más segmentados implica adaptar formatos, tamaños y estrategias comerciales. Así lo indicó Bentin: “El consumidor de cada mercado tiene características distintas. La fruta jumbo está muy marcada en EE.UU.; en Europa se intenta introducir, pero el tamaño es menos relevante. En China importa más la apariencia
y, sobre todo, el sabor”.

Para Vegas, el desafío es posicionar al arándano no solo como una superfruta, sino como un súper snack. “Si queremos seguir creciendo, el consumo debe expandirse. Tenemos una gran oportunidad de competir con otros snacks desde la salud”.
Bentin lo grafica con una aspiración clara: “Idealmente, en vez de un Snickers, que haya arándanos. También vemos formatos más pequeños para loncheras infantiles. La industria evoluciona rápido y cada innovación exitosa beneficia a todo el mercado. El objetivo común es atraer nuevos consumidores y lograr que quienes aún no incorporan esta fruta lo hagan de manera habitual”.
Nueva genética y expansión productiva
Variedades como Biloxi y Ventura fueron fundamentales en el despegue del arándano peruano. Sin embargo, la industria avanza hacia genética más moderna, con mayor potencial productivo y de calidad de fruta.
“Perú se construyó sobre esas variedades tradicionales, pero hoy las nuevas plantaciones son mayoritariamente de genética licenciada”, afirmó Vegas. Aun así, aclaró que no existe un recambio acelerado: Ventura sigue siendo la variedad más exportada y Sekoya Pop ® ‘FCM14-052` ya ocupa el segundo lugar tras desplazar a Biloxi.
Actualmente, el país cuenta con más de 26.000 hectáreas en producción. Desde Proarándanos proyectan alcanzar 30.000 en la campaña 2026-2027 y 34.000 en la siguiente. “Solo en 2026 se sembrarán cerca de 4.000 hectáreas adicionales, principalmente nuevas variedades, que comenzarán a producir en la temporada posterior”, detalló Vegas.
Como referencia, el gerente general de Proarándanos comparó las industrias de arándanos y de uva de mesa, donde la relación entre variedades tradicionales y licenciadas se acerca al 80%-20%. “Probablemente en el arándano también avancemos hacia un escenario de 80%-20% o inclusive 90%-10%. No sabemos cuándo, pero esa es la tendencia”, indicó.
Ventajas competitivas que explican el liderazgo
Para Bentin, una de las grandes fortalezas de Perú es la velocidad del recambio varietal. “Puedes plantar el primer año y ya tener resultados. Eso permite decisiones más agresivas para aprovechar nuevas oportunidades genéticas sin afectar el ritmo productivo”.
Otra ventaja es la extensión de la temporada. “Aunque existen semanas de alta concentración, el país logra oferta prácticamente todo el año. Hay empresas que producen desde junio hasta enero y otras incluso hasta mayo”, detalló.

De acuerdo con el presidente de Proarádanos el tamaño de las unidades productivas también marca diferencias frente a otros orígenes. “En Argentina o Chile, un campo de 100 hectáreas es enorme. En Perú podemos manejar grandes extensiones gracias a curvas de producción más largas, lo que favorece la eficiencia”, explicó.
Bentin subrayó que hoy las ventajas competitivas se construyen con tecnología, genética e inversión. “La combinación de buenas condiciones productivas, desarrollo tecnológico y eficiencia nos convierte en un jugador muy fuerte”.
A ello se suma el impacto del Puerto de Chancay, que ofrecerá un puente más directo hacia Asia, ampliando las opciones logísticas junto al Callao. “El trabajo gremial también ha sido clave. Los países sin asociaciones son incentivados a organizarse. Tener entidades que unan a la industria nos da mayor competitividad”, afirmó Vegas, destacando el rol de AGAP.
Bentin recordó que Proarándanos nació cuando solo cinco empresas cultivaban cerca de 200 hectáreas. “Aprendimos de gremios exitosos y eso fue determinante”.
Asimismo, detalló Vegas, los tratados de libre comercio y el trabajo diplomático han sido pilares del crecimiento, junto con la labor de instituciones como Mincetur y Senasa para abrir y resguardar mercados.
Los desafíos del crecimiento
Mirando hacia el futuro, desde Proararándanos identifican tres ejes estratégicos: diversificación de mercados, desarrollo varietal y planificación logística.
Perú ha crecido a un ritmo promedio del 30% anual en exportaciones durante la última década. “Ese crecimiento puede generar cuellos de botella logísticos y comerciales si no se gestiona de manera organizada. Hay que destacar que es clave la necesidad de producir durante más semanas del año, diversificar puertos de salida y evitar concentraciones que tensionen la cadena”, destacó Vegas.
A lo que complementa Bentin : “El mundo observa lo que ocurre en Perú porque somos un actor clave en la oferta global. Estamos entrando en una etapa de madurez donde habrá optimización, y no estará exenta de dolor: quien no tenga la genética correcta, los costos adecuados o la eficiencia necesaria, no podrá competir”.
La industria —advirtió— deberá aprender a “hacer más con menos”, en un entorno cada vez más exigente. “Paradójicamente, el mismo crecimiento que eleva la competencia también impulsa la demanda. Si esta dinámica se mantiene, deberíamos seguir expandiendo el consumo”, concluyó.