Con el paso de los años, América Latina ha ido ganando relevancia como destino para las exportaciones de arándanos chilenos, contribuyendo a una menor dependencia del mercado estadounidense.

De acuerdo con Andrés Armstrong, director ejecutivo del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, “desde sus inicios, la industria chilena del arándano se construyó con un foco muy claro en Estados Unidos. La lógica era natural, ya que Chile producía en contraestación para abastecer al principal mercado consumidor del mundo. Durante años, esa situación derivó en una alta concentración de la oferta en Norteamérica”.

Sin embargo, a medida que el volumen exportado creció, también surgió la necesidad de abrir nuevos destinos. Bajo esa premisa, el Comité de Arándanos inició hace más de 16 años un trabajo sistemático de diversificación de mercados, que incluyó campañas promocionales en Europa, Norteamérica y Asia, junto con la apertura de mercados gracias a acuerdos fitosanitarios, especialmente en China y Corea del Sur.

En este escenario, América Latina comienza a adquirir un protagonismo distinto. Tradicionalmente considerada un mercado secundario para el arándano chileno, hoy se posiciona como una plataforma con alto potencial de crecimiento, impulsada por la cercanía geográfica, la posibilidad de influir en los hábitos de consumo y una demanda aún en expansión.

“América Latina dejó de ser un mercado secundario y hoy es una oportunidad real para el arándano chileno”, afirma Armstrong.

Desde Prize, Rodrigo Estévez, gerente comercial de la compañía, explica que la empresa se encuentra en una etapa de crecimiento, expansión y diversificación global en arándanos, con el objetivo de alcanzar una mayor presencia en distintos mercados.

“Dentro de ese contexto, Latinoamérica es un mercado muy atractivo para nuestro arándano. Así como ocurre con otros productos como manzanas, kiwis, peras y uvas, el arándano también está encontrando su espacio y mostrando un crecimiento importante”, señala.

En esa misma línea, Argentina destaca como un mercado especialmente interesante, con una demanda en crecimiento y una producción local que complementa la oferta chilena.

En particular, Argentina ha evidenciado avances significativos en los últimos años. “Ha mostrado un crecimiento muy relevante, con una demanda interesante y un desarrollo sólido de su mercado interno. Es un escenario en el que queremos seguir creciendo”, agrega Estévez.

Exportaciones en aumento

Prize exporta arándanos chilenos a Argentina desde hace varios años, con volúmenes que actualmente superan los 260.000 kilos anuales y con proyecciones de crecimiento para las próximas temporadas.

“Estamos exportando hace algunos años a Argentina con volúmenes crecientes. Nuestra estrategia apunta a seguir expandiendo las exportaciones de arándanos chilenos a nivel global y, dentro de Latinoamérica, Argentina es un mercado donde queremos continuar creciendo”, detalla Estévez.

Oportunidades

Uno de los principales atributos del mercado argentino es su cercanía geográfica, lo que se traduce en menores costos logísticos y tiempos de tránsito más breves.

“Es nuestro país vecino, por lo tanto, estamos a pocos días de distancia. El costo logístico es más bajo, lo que nos permite llegar con fruta de calidad sin asumir los riesgos de tránsitos largos hacia mercados más lejanos”, explica Estévez.

Además, existe una oportunidad clara desde el punto de vista estacional. “Argentina produce arándanos principalmente en la ventana temprana —desde agosto hasta fines de noviembre—, mientras que Chile inicia su temporada en noviembre y se extiende hasta marzo. Esta diferencia permite ampliar la oferta disponible en el mercado”, indica el ejecutivo.

En esa línea, Armstrong concluye que la industria chilena aún tiene oportunidades relevantes, “pero su crecimiento futuro dependerá de su capacidad de adaptación. La diversificación de mercados, la renovación varietal, el desarrollo del segmento congelado, el avance de los orgánicos y una mayor presencia promocional en América Latina forman parte de una estrategia integral para sostener su competitividad”.