POR GONZALO SALINAS, ANALISTA SENIOR DE PRODUCTOS FRESCOS DE RABOBANK SUDAMÉRICA, Y DAVID MAGAÑA, ANALISTA SENIOR DE HORTICULTURA EN RABOBANK NORTEAMÉRICA.

La industria del arándano se ha consolidado como la categoría más global dentro del complejo de las berries. A diferencia de otras frutas, que dependen de ventanas comerciales acotadas o de dinámicas predominantemente regionales, el arándano opera hoy bajo una lógica intercontinental estructural. Los flujos entre hemisferios están integrados de manera permanente, lo que permite abastecer a los principales mercados durante las 52 semanas del año.

Esta condición implica que el mercado ya no depende exclusivamente de una contraestación puntual, sino de un engranaje continuo donde múltiples orígenes se relevan entre sí. Por ello, el análisis de precios y volúmenes debe interpretarse desde una perspectiva estructural y no únicamente coyuntural.

Los datos recientes de Estados Unidos y Europa muestran una señal consistente: la demanda continúa expandiéndose. Durante las temporadas de importación se observan variaciones propias de un producto perecedero —ajustes logísticos, eventos climáticos, traslapes productivos—, pero la tendencia general de los últimos años ha sido inequívocamente creciente en términos de volumen.

David Magaña, analista senior de horticultura en Rabobank Norteamérica.

Más relevante aún es que el precio promedio por temporada también ha mostrado una trayectoria positiva en perspectiva histórica. La combinación de mayores volúmenes, con precios promedio sostenidos, revela un desplazamiento estructural de la demanda. En términos económicos, la combinación de precios y volúmenes importados en Estados Unidos y Europa muestran que el punto de equilibrio por temporada continúa desplazándose positivamente.

Este fenómeno es particularmente evidente en la temporada de importación de Estados Unidos. El mercado norteamericano ha demostrado capacidad creciente para absorber incrementos significativos de oferta sin experimentar un deterioro estructural en los precios promedio. En Europa, el patrón es similar, aunque con una pendiente más moderada, influenciada por diferencias en ingreso disponible, estructura de retail y fragmentación geográfica.

Gonzalo Salinas, analista senior de Productos Frescos de Rabobank Sudamérica.

La temporada 2025-26 refuerza esta tendencia. Perú alcanzó volúmenes de envíos récord hacia Estados Unidos y, aunque en la primera parte de la campaña los precios se situaron por debajo del ciclo previo, durante el período de mayor concentración de envíos los valores superaron los de la temporada 2024-25. Este comportamiento resulta especialmente relevante, ya que en las semanas de mayor presión se pone a prueba la profundidad real del mercado.

La señal es clara: la absorción estructural continúa sólida. El crecimiento de la oferta no ha erosionado de manera permanente el valor de la categoría. Por el contrario, el mercado ha mostrado resiliencia, apoyado en fundamentos de consumo que permanecen vigentes.

Penetración alta, consumo aún bajo: el verdadero margen de expansión

En Estados Unidos, aproximadamente el 55% de los hogares compra arándanos al menos una vez al año. A primera vista, se trata de un nivel de penetración que supera al promedio de las frutas, lo que confirma la aparente masificación de la categoría. Sin embargo, un análisis más detallado revela una estructura de consumo concentrada: el top 10% de los compradores explica casi la mitad del valor total de ventas de arándano fresco en el país, y el segmento de mayor frecuencia —en torno al top 5% de los hogares que compran arándanos— concentra una proporción de 35% del gasto en la categoría. Esto configura un mercado con una base amplia de compradores ocasionales y un núcleo reducido de consumidores intensivos.

Esta estructura representa simultáneamente un desafío y una oportunidad: ampliar el grupo de consumidores frecuentes para elevar la repetición de compra, y aprovechar el espacio todavía disponible para aumentar el consumo per cápita.

El consumo anual de arándanos en Estados Unidos se sitúa en torno a 1,3 kilos por persona. Si bien este nivel es considerable frente a otras frutas, aún está muy por debajo del consumo de fresas -superior a 3 kilos- y distante del plátano -más de 8 kilos por persona por año-. Esta brecha indica un amplio potencial de expansión para el arándano, cuyas características propias lo convierten en un alimento atractivo.

El arándano es un producto listo para consumir, sin necesidad de pelado ni preparación adicional. En un entorno donde el tiempo disponible para cocinar o procesar alimentos es cada vez más limitado, esta característica se convierte en una ventaja competitiva estructural frente a otras frutas frescas.

Precio, elasticidad y nuevas generaciones

El crecimiento futuro no dependerá únicamente de atributos intrínsecos del producto. El precio sigue siendo una variable determinante, especialmente para los segmentos más jóvenes. Los integrantes mayores de la generación Z están ingresando al mercado laboral y comenzando a definir sus patrones de consumo, destacando la afinidad por productos saludables y frescos, pero con restricciones presupuestarias propias de etapas iniciales de carrera. En este segmento, la sensibilidad al precio es mayor.

La compra de arándanos tiende a incrementarse cuando existen promociones o cuando la percepción de calidad es claramente superior. Esto sugiere que la elasticidad precio-ingreso no es homogénea en todos los segmentos del mercado.

Para consolidar el crecimiento estructural, la categoría debe avanzar en dos frentes simultáneos: mantener estándares elevados de calidad que justifiquen precios premium para consumidores intensivos, y mejorar la accesibilidad para segmentos sensibles al precio.

La evolución genética y la eficiencia productiva serán determinantes en este equilibrio. Si los costos unitarios disminuyen gracias a mayores rendimientos, mejor adaptación varietal y avances tecnológicos, será posible sostener márgenes sin trasladar completamente la presión al consumidor final.

Europa: del “trading down” a la búsqueda de valor

En Europa, la dinámica reciente también aporta señales relevantes. Tras el impacto del Covid-19 y el fuerte proceso inflacionario de 2022-2023, se produjo un fenómeno de “trading down”, donde los consumidores priorizaron precio por sobre atributos diferenciadores.

A partir de 2025 comenzó a observarse un cambio: en varios mercados europeos, los salarios crecieron por encima de la inflación, permitiendo una recuperación del poder adquisitivo real. A su vez, este ajuste modificó el comportamiento de compra: el consumidor ya no busca únicamente el menor precio, sino una relación clara entre precio y calidad.

Para los arándanos, la repetición de compra dependerá crecientemente de la firmeza, el sabor uniforme, la vida útil adecuada y la consistencia de los arribos, donde la volatilidad en la calidad puede generar impactos desproporcionados en la percepción del consumidor.

Al igual que en Estados Unidos, el espacio de expansión en Europa continúa siendo relevante. La categoría aún es joven comparada con otras frutas, y la sofisticación del retail abre oportunidades para segmentación por variedad, origen y atributos sensoriales.

Un mercado que madura sin saturarse

La combinación de creciente penetración, consumo per cápita aún moderado y fundamentos de salud sólidos, explica por qué el mercado ha logrado absorber aumentos significativos de oferta sin colapsar precios promedio. En algunos mercados, e arándano ha dejado de ser una fruta de nicho, pero aún no alcanza los niveles de consumo masivo de otras categorías consolidadas. Esta posición intermedia es estratégica: permite seguir creciendo sin enfrentar una saturación inmediata.

El principal riesgo no es la falta de demanda, sino la inconsistencia en la experiencia de consumo o un crecimiento desalineado de la oferta que genere episodios de sobrepresión de precios. Mientras la expansión productiva continúe acompañada por calidad homogénea, eficiencia creciente y disciplina comercial, el desplazamiento estructural de la demanda puede sostenerse en el tiempo.

El mercado global del arándano opera bajo una lógica madura de integración comercial, pero desde la perspectiva del consumo aún existe espacio relevante para expandir frecuencia, penetración efectiva y valor agregado por unidad.

Ordenamiento de la oferta y nueva disciplina comercial

Si la demanda ha mostrado fundamentos sólidos, el principal desafío de la industria ha estado en la oferta. El crecimiento productivo, especialmente en Perú, ha sido de tal magnitud que el mercado global ha debido adaptarse rápidamente a volúmenes crecientes en ventanas relativamente concentradas.

Durante varias temporadas, la concentración excesiva de envíos en pocas semanas generaba una presión inmediata sobre los precios. La temporada 2025-26 mostró una señal distinta: pese a niveles récord de exportación, la dinámica de precios durante el período de mayor volumen fue más favorable que en ciclos previos, reflejando un aprendizaje colectivo dentro de la industria peruana. Ajustes en poda, cosecha y calendarización de envíos, evidencian una mayor conciencia respecto de ventanas de competencia y capacidad de absorción del mercado.

El resultado es una transición desde una estructura de exportaciones con forma de “pirámide” hacia un “trapecio”, donde los volúmenes más altos se distribuyen durante seis, siete u ocho semanas con mayor estabilidad. Esto reduce la volatilidad de precios, mejora la planificación del retail y contribuye a sostener márgenes más consistentes para productores y exportadores.

Oferta anual continua y límites al crecimiento desalineado

El arándano ya no depende de ventanas aisladas. Hoy existe abastecimiento prácticamente continuo durante las 52 semanas, con relevos entre Perú, Chile, México, Marruecos, Estados Unidos y otros orígenes. El crecimiento acelerado en una sola ventana genera efectos sistémicos, por lo que la expansión más dinámica hacia Estados Unidos se concentra en el período peruano -octubre-febrero-, con traslapes limitados. Durante marzo-abril y la temporada doméstica estadounidense, el ritmo es más moderado.

Esta asimetría introduce un freno estructural al crecimiento desalineado y ha contribuido a sostener el valor promedio de la categoría. La industria crece, pero no de manera simultánea y descontrolada en todas las ventanas, funcionando como un amortiguador de precios. Mantener esta lógica de expansión ordenada será clave: al tratarse de un mercado integrado, la competencia no es solo entre países, sino entre semanas.

China: transición productiva y redefinición de flujos

China ha incrementado significativamente su producción doméstica en los últimos años. Aunque aún no es un exportador neto relevante, sus envíos al exterior crecieron de 1.000 a 7.000 toneladas. Este crecimiento modifica los flujos comerciales: las exportaciones de arándanos chilenos hacia China disminuyeron, mientras que Perú alcanzó récords en ese destino.

En un horizonte de cinco a diez años, China podría abastecer gran parte de su consumo interno, concentrando importaciones en segmentos específicos: fruta premium, variedades diferenciadas o programas asociados a grandes operadores globales. Sin embargo, esto no necesariamente afectará a Estados Unidos o Europa, y podría estimular mercados regionales en Asia, generando oportunidades indirectas para Sudamérica, principalmente Perú y Chile.

Incertidumbre macroeconómica y tipo de cambio

La competitividad de los distintos orígenes se ve afectada por políticas comerciales, ajustes arancelarios y fluctuaciones cambiarias. El debilitamiento del dólar frente a ciertas monedas locales reduce la competitividad de exportadores que venden en esa moneda. En México, la apreciación cambiaria y el aumento del salario mínimo, que prácticamente se ha triplicado en menos de una década, modifican la estructura de costos, determinando la rentabilidad de las temporadas.

En consecuencia, el análisis de precios ya no puede limitarse a la oferta y la demanda física. Variables financieras y macroeconómicas inciden directamente en los márgenes y en la capacidad de sostener el crecimiento.

Competencia creciente y disciplina como requisitos básicos para la industria

Como consecuencia de la entrada de más países productores, la presión competitiva tenderá a intensificarse. Más producción global implica una tendencia estructural hacia precios promedio más contenidos en el mediano plazo. En este sentido, la disciplina en gestión de volúmenes en las diferentes ventanas y la eficiencia productiva, dejan de ser ventajas y se convierten en requisitos mínimos.

El caso peruano muestra que el crecimiento acelerado puede convivir con precios relativamente estables si existe orden en la distribución semanal. En un mercado global, la competitividad se define por la capacidad de integrarse estratégicamente a un sistema anual continuo, donde cada semana cuenta.

Genética, eficiencia y democratización del consumo

Mantener el crecimiento sostenido depende de los avances en genética y manejos productivos. La nueva genética premium ofrece mejoras en firmeza, sabor, vida poscosecha y rendimiento, e incluso facilita la cosecha mecanizada, reduciendo costos unitarios y permitiendo precios más accesibles. Esto incrementaría la frecuencia de compra y atraería nuevos “súper usuarios”, consumidores regulares que valoran una calidad homogénea de la oferta anual de arándanos.

La expansión global genera nuevos desafíos: Marruecos mantiene un crecimiento vigoroso, Egipto progresa desde una base menor, mientras Brasil, Colombia, Ecuador y países de Europa oriental cuentan con producción incipiente, además de realizar ensayos que permitirían incrementar la producción de forma rápida. Mayor producción implica mayor competencia y presión sobre los precios, reforzando la necesidad de eficiencia, selección varietal adecuada y gestión estratégica de los costos.

México, por su parte, ejemplifica que el crecimiento no es automático. Tras años de expansión acelerada, su producción se estancó por desafíos sanitarios, adaptación varietal y aumento de costos laborales. La eficiencia y disciplina siguen siendo requisitos fundamentales en mercados maduros.

Retail, segmentación y sofisticación de la categoría

El retail ha evolucionado con rapidez. Durante la inflación de 2022-2023, supermercados de descuento consolidaron su participación, mientras los formatos premium recuperan dinamismo, dando lugar a un comportamiento tipo “K”: crecimiento simultáneo en canales de menor y mayor poder adquisitivo.

Esto abre oportunidades para segmentar la categoría: arándanos estándar a formatos de descuento y productos diferenciados —por variedad, origen o atributos sensoriales— para consumidores dispuestos a pagar más por una experiencia premium.

El comercio electrónico refuerza esta tendencia, aunque la consistencia se vuelve crítica: la repetición de compra depende de fruta firme, sabor uniforme y calidad homogénea, incluso tras largos trayectos desde Sudamérica hacia Estados Unidos y Europa.

Tendencias de consumo: salud, GLP-1 y crecimiento de la categoría

El consumo de arándanos se beneficia de tendencias estructurales. Las nuevas guías alimentarias en Estados Unidos promueven el consumo de frutas frescas, mientras el uso creciente de medicamentos GLP-1 —recetados para el control de peso o diabetes tipo 2—, modifica los hábitos de compra, reduciendo la adquisición de productos procesados y priorizando alimentos saludables, prácticos y listos para consumir.

Estas tendencias refuerzan la posición del arándano frente a alimentos procesados y ultraprocesados. Su percepción de fruta saludable aumenta la probabilidad de repetición de compra, especialmente entre usuarios de medicamentos GLP-1 que tienden a contar con un espacio adicional en su presupuesto. Con una oferta de arándanos consistente, de alta calidad y buen posicionamiento, la categoría puede ampliar su penetración y consolidar la demanda estructural.

La próxima frontera para la industria del berry azul: sofisticación y disciplina

La industria del arándano ha madurado sin dejar de expandirse. La disponibilidad anual está resuelta, pero la próxima frontera competitiva se centrará en la sofisticación: calidad homogénea, segmentación inteligente, genética avanzada y disciplina comercial. La expansión global de oferta puede moderar precios promedio, desplazando el foco hacia eficiencia, estrategia y manejo ordenado de volúmenes. En esta línea, mantener la lógica del “trapecio” y evitar concentraciones extremas seguirá siendo crucial para sostener el valor del negocio.

La combinación de demanda creciente, expansión de nuevos orígenes, innovación genética, segmentación de mercado y sofisticación del retail convierte al arándano en una categoría estratégica dentro de la canasta de frutas. La clave para el éxito no está solo en cuánto crecer, sino en cómo hacerlo sin perder valor.