Las condiciones climáticas, particularmente un invierno más cálido de lo habitual, han provocado un adelanto en la producción de arándanos en México, junto con un aumento en la presión de plagas.
Así lo señaló a Blueberries News Miguel Ángel Curiel, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores de Berries de México, Aneberries y vicepresidente y gerente general de Driscoll’s México.
“Hemos tenido un invierno más cálido, con menos frío que un año normal. Esto ha adelantado la producción, ha incrementado la presión de plagas y ha reducido los porcentajes de diferenciación de la planta. Esos han sido los tres principales impactos de un invierno más cálido”, explicó.
Para Curiel, la temporada actual será similar en volúmenes a la anterior. “Hasta finales de marzo, la industria mexicana ha exportado un 15% más de volumen respecto a la temporada pasada. Sin embargo, la expectativa es que este incremento se compense con una caída en el resto de la temporada de primavera debido a las condiciones climáticas”.
En ese sentido, detalló que el adelantamiento de la temporada —de aproximadamente un par de semanas— ha generado una concentración de volúmenes en una etapa más temprana. “Comparado con la temporada pasada, tenemos un alza, pero parte de ese volumen se perderá cuando la producción caiga más rápido de lo esperado”, agregó.

Fuerte dependencia del mercado norteamericano
En cuanto a los destinos, Curiel destacó la fuerte dependencia del mercado norteamericano.
“Estados Unidos, sin duda, es el principal mercado. En segundo lugar, se ubica Canadá y, en tercer lugar, el propio mercado mexicano. Aproximadamente entre el 85% y el 90% del arándano se exporta a Estados Unidos”, señaló.
Asimismo, mencionó que Japón se mantiene como un destino relevante durante gran parte del año, mientras que Europa sigue teniendo una participación menor.
“En general, el arándano en primavera es muy demandado en Estados Unidos, lo que deja poco espacio para exportar a otros destinos”, puntualizó.
Un recambio varietal que sigue en aumento
El proceso de recambio varietal continúa avanzando con fuerza en la industria mexicana. Variedades tradicionales como Ventura y Biloxi están siendo desplazadas por nuevas genéticas de mejor desempeño.
“Lo que estamos viendo es un cambio hacia variedades con mayor rendimiento, mejor calibre y perfil de sabor. Entre las nuevas variedades que están ganando terreno destacan Sekoya, Mágica y Keecrisp”, explicó Curiel.
Según el ejecutivo, estas genéticas —junto con algunas adicionales— podrían representar más del 80% de la industria hacia 2028–2030.
Actualmente, la industria cuenta con más de 12.000 hectáreas plantadas. “Si bien existe una renovación constante de superficie, en los últimos años se ha observado una leve disminución del total plantado. El peak de producción se alcanzó hace cuatro o cinco temporadas, con cerca de 87 millones de kilos. Desde entonces, la superficie ha tendido a ajustarse”, indicó.

El desafío de mantener la calidad
Mantener la calidad, especialmente en Norteamérica, se posiciona como uno de los principales desafíos para la industria mexicana de arándanos.
“Será fundamental mantener espacios en el anaquel con fruta de alta calidad, en un escenario donde los precios son altos”, afirmó.
En esa línea, enfatizó la importancia de resguardar el posicionamiento de la fruta. «Debemos mantener los estándares de calidad y no correr el riesgo de deteriorarlos. El arándano mexicano está posicionado como un producto fresco y de calidad, y eso hay que cuidarlo”, concluyó Curiel.