El recambio varietal en Perú se ubica como una transformación que está redefiniendo el modelo productivo del arándano. En un escenario marcado por el crecimiento sostenido de los volúme- nes, mayores exigencias de los mercados y una competencia cada vez más intensa, la industria peruana ha acelerado la incorporación de nuevas variedades como una estrategia clave para sostener la rentabilidad y elevar el estándar de calidad.
Hoy, las decisiones varietales no solo responden a criterios agronómicos, sino también a una visión comercial de largo plazo. El productor busca fruta que combine alto rendimiento, excelente condición a destino, buen comportamiento en viajes de larga distancia y una experiencia superior para el consumidor final. En ese contexto, la genética se ha convertido en una de las principales herramientas para ordenar la oferta, gestionar los peaks productivos y diferenciar el producto en los mercados internacionales.
Este proceso ha comenzado a desplazar de manera gradual a variedades tradicionales como Biloxi y Ventura, que durante años lideraron la expansión del arándano peruano, pero que hoy enfrentan limitaciones en términos de firmeza, poscosecha y flexibilidad comercial frente a la nueva generación de genética premium.
Ejemplo de ello es el liderazgo que han comenzado a ejercer las nuevas variedades, desplazando gradualmente a Biloxi y Ventura. Entre las más destacadas figuran OZblu Magica de United Exports, Sekoya Pop ® ‘FCM14-052’ y Sekoya Beauty® ‘FCM12-097’, del programa Sekoya® de Fall Creek®; ´FCM- 14057`, del programa Collection®.Desde Planasa destacan, Blue Madeira® , Blue Maldiva® y Blue Manila® mientras que en Family Farms Perú resalta Eureka Gold (MBO).
Desde Proarándanos estiman que cerca de 4.000 hectáreas de arándanos entrarán en producción durante la campaña 2026–2027, impulsadas principalmente por nuevas variedades. Este crecimiento refuerza el posicionamiento de Perú como el principal exportador mundial de arándanos, pero también plantea desafíos relevantes en términos de manejo de volúmenes, precios y diferenciación.
Para el Dr. Patricio Muñoz, académico especialista en mejoramiento genético de arándanos y catedrático de la Universidad de Florida (EE. UU.), la industria peruana se encuentra en un punto de inflexión. “Perú está alcanzando un nivel de madurez muy importante en términos de volumen. Si ese crecimiento no se maneja adecuadamente, puede generar impactos relevantes en los precios. La relación entre oferta y demanda es clara: cuando el volumen aumenta, el precio tiende a caer”.
No obstante, el especialista subrayó que existen herramientas para mitigar ese riesgo, siendo la elección varietal una de las más relevantes.

Aplanar la curva: Uno de los grandes desafíos
Uno de los conceptos más repetidos en la industria peruana es la necesidad de aplanar la curva de producción, es decir, distribuir mejor los volúmenes a lo largo de la temporada para evitar concentraciones excesivas en períodos específicos.
“Ventura sigue siendo la variedad número uno en Perú, y la mayor parte de esa fruta sale prácticamente al mismo tiempo. Eso genera una curva muy pronunciada, con poca flexibilidad de manejo”, explica Muñoz.
Según el experto, la selección de variedades tempranas es una de las estrategias más efectivas para abordar este problema. “Incorporar genética más temprana que Ventura permite empezar a mover volumen antes del peak tradicional. También puede ser interesante generar algo de fruta tardía, pero hoy la mayor oportunidad está claramente en la ventana temprana, donde existe mucha genética probada y con excelentes resultados.
Criterios de selección de una variedad
La elección varietal se ha vuelto cada vez más compleja. Ya no basta con una planta productiva; hoy se exige un paquete completo de atributos.
De acuerdo con Roger Horak fundador y presidente ejecutivo de United Exports, la compañía que ha liderado la expansión global de OZblu, “todas las variedades deben tener buena calidad de fruta en destino. ¿Y qué significa eso? Que toda la fruta debe ser firme, dulce y con buen sabor. Debe llegar firme al destino, por lo que tiene que soportar al menos 30 días de tránsito marítimo, y además dos semanas de vida de poscose- cha después de eso. Ese es el estándar con el que evaluamos las variedades».

El segundo punto es el rendimiento, donde buscan producir al menos 30 toneladas por hectárea como rendimiento mínimo. El tercer punto que destaca Horak, — y probablemente uno de los más importantes— es la adaptabilidad climática. “Queremos poder plantar una variedad en distintas regiones y obtener la misma calidad de fruta. Esos serían los principales atributos que buscamos. Por supuesto, la resistencia a enfermedades también es importante, y le prestamos atención, pero los puntos anteriores son nuestras principales prioridades”, comenta.
Desde Fall Creek® Perú, Julio Zavala, gerente general, enfatiza que el éxito varietal no depende solo de la genética, sino tam- bién del acompañamiento técnico al productor. “Nuestros inge- nieros agrónomos trabajan directamente en campo, guiando al productor para lograr buenos rendimientos. Primero buscamos los kilos que permitan superar el punto de equilibrio del negocio y luego trabajamos en poda, nutrición y riego para obtener fruta de alto calibre, firmeza y calidad”.

Zavala destaca que Fall Creek® cuenta con una amplia diver- sidad genética, con variedades de bajo y alto requerimiento de frío, lo que permite complementar campañas entre distintos países productores. “En Chile, por ejemplo, trabajamos con variedades de alto requerimiento de frío que se complementan muy bien con la genética que tenemos en Perú. Eso permite a los productores ver el negocio del arándano de manera más global”.

Rusticidad, sostenibilidad y adaptación a múltiples realidades
Aunque cerca del 90% de la producción de Perú se concentra en la costa, existen múltiples microclimas y una gran heterogeneidad entre productores.
Para Marcelo Luengo, director general de Planasa Perú, este escenario obliga a priorizar la rusticidad genética. “Perú cuenta con más 27.000 hectáreas distribuidas entre cientos de produc- tores, con distintos niveles de manejo, experiencia y condiciones económicas. Muchos programas genéticos se enfrentan a esce- narios que no son ideales, pero el productor igualmente espera fruta de gran calibre, crujiente, dulce y con alta productividad”.
Por ello, Planasa ha enfocado su trabajo en desarrollar varie- dades sostenibles en el tiempo. “Buscamos genética que se adapte a distintas condiciones y que no solo produzca bien los primeros años. Queremos variedades que mantengan su productividad, que no colapsen al tercer o cuarto año y que permitan construir negocios duraderos”, resalta Luengo.
La tolerancia a plagas y enfermedades también se ha vuelto un eje central. “Los mercados imponen cada vez más restricciones. Necesitamos variedades que permitan reducir aplicaciones fitosanitarias y mantener el cultivo inocuo, sin comprometer la productividad”, añade Luengo.
Variedades que hoy lideran el recambio
Desde United Exports, Horak comenta que OZblu es un porta- folio de variedades. “Nuestra variedad comercial líder actual- mente es Mágica, que ha logrado un éxito excepcional, en gran parte por sus altos rendimientos para los productores. También destaca por su vida poscosecha, su sabor y su desempeño consistente”.
Horak también destaca variedades como Andrea, conocida por sus rendimientos significativos y bayas súper jumbo, como una que puede superar a Mágica en ingresos por hectárea. “La línea ha crecido hasta el punto en que ahora podemos producir arán- danos durante 52 semanas del año tanto en Sudáfrica como en Australia, con rendimientos excepcionales. Los productores han visto de primera mano la rentabilidad de esta genética, y al final del día, eso es lo que impulsa los ingresos en todas partes”, destaca.
En el portafolio de Fall Creek ®, Sekoya Pop® ‘FCM14-052` se ha consolidado como una de las variedades más exitosas en Perú. “La demanda por fruta premium en EE. UU., Europa y Asia sigue creciendo, y Sekoya Pop® ‘FCM14-052` cumple con esos estándares: buen calibre, textura crujiente, balance brix-acidez y excelente poscosecha”, explica Zavala.
Otro atributo clave es su temporalidad. “El gran volumen de Sekoya Pop® ‘FCM14-052` se concentra antes del peak expor- tador de Perú, que ocurre en octubre y noviembre. Eso permite acceder a mejores precios y reduce la presión comercial”.
Para los productores que optan por esquemas comerciales más flexibles, Fall Creek® ofrece alternativas como ‘FCM14-057` y ‘FCM17-132’, variedades tempranas y altamente productivas, con buen calibre y firmeza.
Planasa, por su parte, ha identificado un sólido desempeño en variedades como Blue Madeira®, Blue Manila® —de produc- ción extra temprana— y Blue Maldiva®, posicionada en el seg- mento premium. “De las seis variedades con las que contamos, tres han mostrado un desempeño sobresaliente gracias a sus atributos comerciales y agronómicos. Entre ellas destaca Blue Madeira®, que se ha consolidado como una de las principales alternativas por su excelente adaptación y rendimiento sosteni- do en el país. También resalta Blue Manila®, una variedad muy temprana que permite iniciar la producción desde mayo, espe- cialmente en plantaciones realizadas durante la primavera”.
De acuerdo con Luengo: “Actualmente estamos posicionando en el segmento premium a Blue Maldiva® , una variedad que destaca por su sabor, calibre y productividad. Fue introducida en Perú hace un par de años y proyectamos contar con resultados más concluyentes en los próximos dos años. Todo indica que será una de las variedades con mayor demanda dentro de la industria”.
Estas variedades se encuentran establecidas tanto en las principales zonas productivas como en áreas emergentes, entre ellas Lambayeque, La Libertad, Ica, Nasca y Arequipa, además de nuevos polos de desarrollo ubicados entre Nasca e Ica. “Hemos obtenido resultados muy positivos en Piura, una zona de altas temperaturas y condiciones tropicales donde otras variedades han mostrado mayores dificultades para prosperar. En este contexto, nuestras variedades han demostrado una amplia adaptabilidad, lo que permite su establecimiento en diversas condiciones agroclimáticas del Perú”, detalla Luengo.
Un ejemplo concreto del nuevo enfoque varietal es Eureka Gold (MBO) de la empresa Family Farms Perú. Su gerente agríco- la, Juan Pablo Bentin, destaca que la empresa cuenta con el campo comercial más grande del mundo de esta variedad. “La calidad de Eureka Gold es muy consistente durante toda la cam- paña, tiene un alto porcentaje de fruta jumbo —más del 70% sobre 19 mm— y una vida de poscosecha extraordinaria.Todo esto sin dejar de lado el característico sabor y firmeza que ofrecen siempre las variedades de MBO. Además, es muy productiva y presenta una alta eficiencia de cosecha”.
Desafíos en la introducción de nueva genética
A pesar de los avances, la introducción de nuevas variedades aún presenta diversos retos. “El mayor desafío es el tiempo ne- cesario para validar una variedad. Plantar una variedad cuesta mucho dinero, y si finalmente no resulta tan exitosa como se esperaba, el costo es aún mayor”. Por eso, el proceso de validación consiste en asegurar que el material genético se haya probado en el mercado y en las condiciones de cultivo donde se establecerá, antes de plantarla a gran escala. “No diría que es una gran barrera, sino más bien un factor de tiempo”, agrega Horak.
Desde Fall Creek®, Zavala coincide en que toda variedad atraviesa una curva de aprendizaje.
“Factores como clima, agua o luminosidad hacen que la genética se exprese de manera distinta. Nuestro objetivo es acortar esa curva para que el productor adopte la variedad con mayor seguridad”.
Luengo agrega que un desafío clave la disponibilidad de mano de obra. “La superficie sigue creciendo y la mano de obra será cada vez más escasa. Por eso necesitamos variedades con alta productividad y cosechas más concentradas”.
Mirada al futuro: calidad, rentabilidad diferenciación
De cara al futuro, los expertos coinciden en que la calidad y la rentabilidad serán los principales factores de diferenciación. De acuerdo con Horak, “Perú debe mantener su liderazgo: es el mayor país exportador de arándanos, con una gran superficie cultivada y altos rendimientos. Sin embargo, el mayor desafío que enfrenta el país es reemplazar las variedades que el mer- cado ya no demanda. Biloxi es un ejemplo clásico, y Ventura es otro caso en el que se observa que el mercado ya no responde de la misma manera”.
Y añade que cuanto antes se reemplacen estas variedades por otras de mayor calidad, mejores serán las perspectivas para toda la industria peruana. “Esto se debe a que los consumi- dores que compran arándanos y tienen una mala experiencia difícilmente vuelven a adquirirlos. Por ello, el objetivo debe ser generar compras repetidas, logrando que los consumidores eli- jan arándanos peruanos con la confianza de que recibirán fruta de buena calidad”, resalta.
En tanto, Zavala sostiene: “Trabajar con variedades premium ya no es una opción, es un requisito para sobrevivir en esta industria”.
Luengo apunta a la rentabilidad como eje central del recambio. “Hace cuatro años solo el 20% de la superficie correspondía
a genética nueva; hoy estamos cerca del 50%. Esto reduce costos, mejora la calidad y aumenta la demanda”.
“El estándar de calidad hoy está muy por encima del de hace dos o tres años. Cada productor debe aportar fruta de mejor calidad para que la demanda crezca y los precios se mantengan”, concluye.