Transformar la manera en que se gestionan los huertos en las zonas sur y centro-sur del país es el principal objetivo de los pilotos demostrativos en fruticultura regenerativa del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, iniciativa que finalizó con éxito su primer año y que contó con el apoyo de Corfo en las regiones de Ñuble y Biobío.

Durante esta primera etapa, se trabajó intensamente en dos huertos con diferentes condiciones de suelo: uno de tipo franco arenoso, compactado y con baja materia orgánica en Ñuble, y otro arenoso, también con baja materia orgánica, en Biobío.

Los resultados fueron presentados en dos jornadas de “Día de Campo”, organizadas por la entidad gremial en Agrícola Lomas de Membrillar (Portezuelo) y Agrícola Pizani (Los Ángeles), donde los asistentes pudieron observar directamente los avances obtenidos.

Julia Pinto, gerenta técnica del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, afirmó “la meta final es clara: posicionar al arándano chileno como un cultivo de alta calidad, sustentable en el tiempo y capaz de prosperar en un contexto climático cada vez más impredecible”.

A ello agregó que estas jornadas tuvieron como objetivo mostrar en terreno el funcionamiento de los pilotos demostrativos, enfocados en prácticas de fruticultura regenerativa.

“Se exhibieron los resultados y cambios obtenidos tras un año de intervención en huertos con distintas condiciones de suelo, destacando beneficios concretos según cada realidad productiva. Las prácticas incluyeron aplicación de compost, activación biológica del suelo y siembras entre hileras”, señaló.

Asimismo, destacó el alto interés de los participantes por implementar este tipo de manejos, motivados por la búsqueda de una mayor resiliencia climática y una potencial reducción de costos.

“Uno de los aspectos más positivos es el interés de los productores por adoptar prácticas de fruticultura regenerativa. Estas permiten, por un lado, obtener plantas más resilientes y un mejor producto, y por otro, optimizar el uso de fertilizantes, reduciendo costos”, agregó.

Hacia una industria más sustentable y eficiente

Tras catorce meses de trabajo, los resultados preliminares muestran avances en la calidad de la fruta y en la recuperación de la estructura física, biológica y química del suelo.

Según explicó Pinto, el objetivo ha sido desarrollar plantas más robustas, capaces de absorber de manera eficiente los nutrientes disponibles en el suelo.

“Más allá del componente ecológico, la fruticultura regenerativa ofrece ventajas competitivas directas. Al activar las raíces y la microbiota, se optimiza la absorción de nutrientes, lo que permite reducir el uso de fertilizantes sintéticos y, por ende, los costos de producción”, indicó.

«Además, este tipo de manejo contribuye a mejorar la resiliencia hídrica y térmica de los cultivos, un factor clave frente a escenarios climáticos cada vez más variables», concluyó.