Con un mercado global en expansión, pero también más exigente, la industria chilena del arándano enfrenta el desafío de consolidar su competitividad a través de fruta de mejor calidad, nuevas variedades y estrategias de postcosecha adaptadas a cada destino. Estos fueron algunos de los principales ejes abordados en la Primera Jornada Técnica para Socios del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, realizada en Chillán.  

La industria chilena del arándano atraviesa una etapa decisiva. Así quedó demostrado durante la Primera Jornada Técnica para Socios organizada por el Comité de Arándanos de Frutas de Chile en Chillán, instancia en la que se revisaron los resultados de la temporada 2025-2026, además de los principales desafíos técnicos, comerciales y logísticos que enfrenta el sector.  

Durante la actividad se analizaron programas de validación varietal, estrategias de postcosecha, control de Botrytis, verificaciones de calidad en origen y destino, además de un análisis agroclimático con proyección estacional para el presente año.  

Calidad como eje competitivo 

Andrés Armstrong, director ejecutivo del Comité de Arándanos, destacó que las exportaciones de fruta fresca crecieron un 3%, impulsadas principalmente por el recambio varietal, donde las nuevas genéticas ya representan el 24% de los envíos. Sin embargo, advirtió que los resultados de la temporada fueron mixtos debido al envío de fruta que no cumplió con las expectativas de los mercados.  

“Sabemos que tenemos un mercado cada vez más competitivo, por lo que elevar los estándares para mantenernos de manera competitiva es clave”, precisó Armstrong, enfatizando además la importancia de las transferencias tecnológicas impulsadas por el Comité.  

En la misma línea, Pablo Klagges, gerente general de Hortifrut, sostuvo que la competitividad de Chile dependerá de la capacidad de ofrecer fruta consistente en calidad, sabor y firmeza, especialmente frente a mercados altamente exigentes como Estados Unidos, Europa y Asia.  

El desafío del recambio varietal 

Klagges también enfatizó que el negocio ha evolucionado rápidamente hacia un modelo dominado por nuevas genéticas, desplazando variedades tradicionales como Duke y Legacy, las cuales han perdido competitividad en condición y peso de fruta.  

No obstante, advirtió que el éxito del recambio varietal no depende únicamente de incorporar nuevas variedades, sino también de una gestión agronómica y logística integrada que permita enfrentar factores como el cambio climático y el incremento de costos productivos.  

El ejecutivo destacó además que el consumo global de arándanos mantiene una proyección positiva, estimándose que podría alcanzar 1,9 millones de toneladas hacia 2030, escenario que abre oportunidades para Chile siempre que logre sostener altos estándares de calidad.  

Más controles y mayores exigencias 

Otro de los temas centrales de la jornada fue el análisis de las verificaciones de calidad en origen y destino. Julia Pinto, gerenta técnica del Comité de Arándanos, junto a Nicolás Fernández, representante de QIMA, dieron a conocer que durante la temporada 2025-2026 se realizaron más de 1.300 controles de calidad, detectándose un aumento en las no conformidades asociadas principalmente a problemas de firmeza.  

Según explicaron, estos resultados estuvieron fuertemente influenciados por eventos climáticos extremos, como lluvias tardías y olas de calor.  

En cuanto a los mercados de destino, Asia continúa siendo el mercado que recibe fruta con mejores condiciones desde origen, mientras que Estados Unidos y Europa presentan mayores desafíos logísticos y de condición. Por ello, recalcaron la necesidad de fortalecer el manejo de postcosecha y la eficiencia logística para mantener estándares consistentes durante toda la temporada comercial.  

Postcosecha y manejo diferenciado según variedad 

La jornada también contempló la presentación de diversos estudios técnicos orientados a mejorar la resiliencia del arándano chileno en mercados internacionales. Entre ellos destacó el trabajo presentado por Francisca González, de AgroFresh, enfocado en evaluar el comportamiento de las variedades Apolo y Duke bajo diferentes etapas de almacenamiento y shelf life.  

Asimismo, el investigador Víctor Escalona, del Centro de Estudios Postcosecha (CEPOC) de la Universidad de Chile, expuso sobre la interacción entre fumigación con bromuro de metilo y atmósferas controladas en variedades como Arabella, Luna y Loreto Blue.  

Los resultados evidenciaron comportamientos diferenciados según el material genético, concluyendo que las estrategias logísticas y de conservación deben ajustarse de manera específica para cada cultivar.  

Uno de los hallazgos destacados fue que el uso de altos niveles de CO2 —habitualmente utilizado para reducir respiración y controlar Botrytis— puede provocar ablandamiento prematuro en fruta previamente fumigada, dependiendo de la variedad evaluada