La Región de O’Higgins dio inicio al Catastro Frutícola 2026, iniciativa que busca recopilar información estratégica sobre la realidad productiva del sector agrícola regional.
El estudio, ejecutado por el Centro de Información de Recursos Naturales (CIREN) y financiado por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), permitirá actualizar y caracterizar en detalle el estado actual de las plantaciones frutícolas de la región, incluyendo cultivos como el arándano, además de información sobre especies y variedades, volúmenes de producción, infraestructura y destino de la fruta, entre otras variables relevantes para la industria.
El ministro de Agricultura, Jaime Campos, destacó que este catastro no solo aportará información valiosa sobre producción, exportaciones y rentabilidad, sino que también permitirá focalizar de mejor manera las ayudas e instrumentos destinados al fortalecimiento del desarrollo agrícola regional.
“Gracias a este catastro podemos disponer de la información necesaria que da cuenta no solo de la realidad agrícola de la región en este minuto, sino también de la posibilidad de evaluar cuáles debiesen ser las medidas o políticas futuras que, como ministerio, podamos implementar. Además, nos permite seguir focalizando las ayudas, recursos e instrumentos que el Ministerio de Agricultura tiene para promover el desarrollo de la agricultura en esta región”, sostuvo el ministro.
Levantamiento abarcará 33 comunas de la región
El Catastro Frutícola 2026 abarcará 33 comunas de la Región de O’Higgins y será desarrollado por un equipo especializado de 15 encuestadores y profesionales del agro, quienes recopilarán información detallada sobre especies y variedades cultivadas, volúmenes de producción, infraestructura y destino comercial de la fruta.
En ese contexto, el director ejecutivo de CIREN, Álvaro Eyzaguirre, explicó que este estudio se realiza cada tres años y permite mantener actualizado el panorama productivo del país.
“Tenemos todo el país catastrado en la industria frutícola y, en este caso en particular, vamos a realizar el levantamiento a más de 8.000 agricultores, donde podremos determinar las especies, variedades, potencial productivo, infraestructura de riego asociada al manejo de los huertos y otros aspectos relevantes para el sector”, señaló.
Información estratégica para proyectar inversiones y desarrollo productivo
Otro de los ejes relevantes del estudio será la integración de información relacionada con suelos, clima y territorio, con el objetivo de construir modelos de aptitud productiva que permitan orientar futuras decisiones de inversión agrícola.
En esa línea, Eyzaguirre destacó que “CIREN administra simultáneamente información de suelos, clima y territorio. Integrar estas capas permitirá generar modelos de aptitud suelo-clima que orienten decisiones de inversión con el nivel de precisión que hoy exigen los mercados”.
Asimismo, enfatizó la importancia de avanzar en la apertura de datos geoespaciales hacia el sector privado, lo que permitiría fortalecer tanto la gestión productiva como el diseño de políticas públicas para el desarrollo agrícola regional.