La polinización es uno de los procesos más determinantes en el cultivo del arándano. Ocurre cuando una abeja transporta el polen desde las anteras (parte masculina de la flor) hasta el estigma (parte femenina), permitiendo la fecundación y el posterior desarrollo del fruto.

De la eficiencia de este proceso dependen variables tan importantes como el cuajado, el calibre, el peso y la firmeza de la fruta. Es decir, una polinización eficiente es la base para alcanzar altos rendimientos y una mejor calidad, atributos clave en los mercados internacionales.

En este contexto surge Beeflow, empresa de base biotecnológica especializada en servicios profesionales de polinización. La compañía desarrolla tecnologías exclusivas para optimizar el desempeño de las abejas durante la floración, además de plataformas de análisis de datos que permiten medir y gestionar la eficiencia de la polinización.

Actualmente, Beeflow trabaja en cultivos como arándanos, cerezas, kiwis, frambuesas, paltos y almendros en países como Chile, Perú, México, Brasil y Estados Unidos.

Ciencia y tecnología al servicio de las abejas

Mariano Romero, gerente general de Beeflow Chile, explica que la compañía tiene como objetivo aplicar ciencia y tecnología para mejorar el desempeño de las colmenas y, con ello, aumentar la productividad agrícola.

«Beeflow es una empresa de base tecnológica que presta servicios profesionales de polinización. Aplicamos ciencia y tecnología en la alimentación y manejo de las colmenas, combinando conocimientos sobre la biología de las abejas, el comportamiento de los cultivos y la interacción entre ambos. Nuestro objetivo es mejorar el rendimiento de las colmenas, incrementando el número y frecuencia de visita de las abejas a la flor durante el periodo efectivo de polinización, generando un impacto positivo en la cantidad y calidad de fruta.

El ejecutivo agrega que la misión de Beeflow en Chile es convertirse en un aliado estratégico para los productores de arándanos. «Queremos acompañar a los productores en el proceso de incorporación de la nueva genética y ayudarlos a alcanzar el potencial productivo que buscan, logrando mayores volúmenes comercializables y una mejor rentabilidad.»

Mariano Romero, gerente general de Beeflow Chile.

Mayor producción y mejor calidad de fruta

Como señala Romero, el arándano representa uno de los cultivos donde Beeflow ha acumulado mayor experiencia a nivel internacional. “Trabajamos en distintas regiones y países, por lo que conocemos muy bien cómo se comportan las diferentes variedades y cómo cambia su desempeño según las condiciones productivas de cada zona. Es un cultivo muy importante para nosotros”.

Según explica, el aporte de una polinización eficiente va mucho más allá de aumentar el número de frutos. «Existe una relación directa entre una buena polinización y la calidad del arándano. Mientras más visitas recibe una flor por parte de las abejas, mayor será la cantidad de semillas que desarrollará el fruto. Esto se traduce en un mejor calibre, mayor peso y una fruta de mejor calidad, características que tienen un mayor valor comercial. Por eso, mejorar la polinización significa aumentar tanto la producción como la rentabilidad del productor».

Los desafíos de la polinización en Chile

Romero señala que Chile presenta realidades muy distintas entre sus zonas productivas, lo que obliga a adaptar las estrategias de polinización. «Cada región tiene desafíos diferentes. En el norte enfrentamos altas temperaturas; en otras zonas existen sistemas bajo túneles que dificultan el trabajo de las abejas, mientras que en el centro las condiciones climáticas durante la floración también pueden ser complejas».

“Particularmente el cultivo de arándanos, también presenta desafíos propios más allá del clima, como por ejemplo la morfología florar, consumiendo mucha energía por parte de los polinizadores para poder aprovechar sus recursos, como así también floraciones más prolongadas (ocupando colmenas durante más tiempo en los huertos, generando estrés en las mismas), entre otras”, comenta Romero.

Frente a este escenario, Beeflow ha desarrollado tecnologías orientadas a mejorar la capacidad de trabajo de las abejas. «Nuestra tecnología  nutre y fortalece a las abejasy les permite volar en un rango de temperaturas donde normalmente disminuyen su actividad. Buscamos aprovechar esas horas en que las temperaturas fluctúan entre los 9 y los 14 °C, aumentando así el tiempo efectivo de polinización”.

La nueva genética también necesita una buena polinización

El desarrollo de nuevas variedades de arándanos ha elevado los estándares de calidad exigidos por los mercados. Sin embargo, Romero advierte que muchas veces la polinización queda relegada dentro del manejo del cultivo.

«La industria ha evolucionado rápidamente en genética, incorporando variedades con mejor sabor, color y firmeza. Sin embargo, muchas veces se deja de lado un aspecto fundamental: que esas flores sean correctamente polinizadas. Todos esos atributos solo pueden expresarse plenamente si existe una buena polinización.»

Por ello Beeflow ofrece un servicio que contempla toda la gestión del proceso de polinización. «El productor puede despreocuparse de la polinización. Nosotros coordinamos el arriendo de colmenas mediante una red de apicultores que hemos desarrollado a lo largo de Chile y gestionamos todo el programa, desde el inicio de la floración hasta el retiro de las colmenas”, detalla Romero.

Durante ese período, equipos especializados realizan monitoreos permanentes en el huerto para evaluar el comportamiento de las abejas y la eficiencia del proceso. «Nuestro equipo permanece en terreno realizando mediciones y ajustes durante toda la floración, asegurando que el servicio entregue el máximo potencial”, indica Romero.

Un mercado con amplio potencial de crecimiento

Finalmente, Romero sostiene que el cultivo del arándano aún tiene importantes oportunidades de expansión en Chile, impulsadas por el recambio varietal y la creciente demanda internacional.

«Chile todavía tiene un enorme potencial de crecimiento en arándanos. La búsqueda de nuevas alternativas productivas y la incorporación de genética seguirán impulsando el desarrollo del cultivo. Ese crecimiento deberá ir acompañado de servicios de polinización y de colmenas de alta calidad, para que todo el potencial productivo de la nueva genética pueda expresarse plenamente”.