El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) publicó una nueva edición del Boletín Agroclimático para Productores de Arándanos en Perú, desarrollado exclusivamente para Blueberries News, con el objetivo de entregar información climática relevante para las principales zonas productoras del país.
El documento analiza las condiciones observadas durante mayo de 2026 y presenta las perspectivas de precipitación y temperatura para junio, julio y agosto, además de una evaluación de variables agroclimáticas de interés para el cultivo, como la acumulación de Grados Día de Desarrollo (GDD).
De acuerdo con el informe, durante mayo se registraron temperaturas máximas y mínimas superiores a los promedios históricos en gran parte de la costa y la sierra peruana. Esta situación se produjo en un contexto de anomalías positivas de temperatura superficial del mar frente a las costas peruanas y bajo la influencia de condiciones cálidas en el Pacífico ecuatorial.
Contexto oceánico-atmosférico
El boletín señala que frente a las costas de Perú continuaron registrándose anomalías positivas de temperatura superficial del mar en la región Niño 1+2, condición asociada al actual escenario de El Niño Costero.
Según la información recopilada por CIIFEN, la Comisión Multisectorial ENFEN mantiene vigente la alerta por este fenómeno y considera más probable su persistencia hasta febrero de 2027, con una posible intensidad moderada y un máximo desarrollo entre julio y septiembre.
Paralelamente, las proyecciones indican una transición hacia condiciones cálidas en el Pacífico central a partir de junio. El boletín recoge además estimaciones de organismos internacionales que indican una alta probabilidad de desarrollo de un evento El Niño durante el segundo semestre de 2026.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), citada en el informe, indicó a comienzos de junio una probabilidad cercana al 80% de que se establezcan condiciones de El Niño entre junio y agosto, porcentaje que aumentaría durante los meses posteriores.
De acuerdo con el documento, la evolución de ambos fenómenos constituye uno de los principales elementos de seguimiento para las actividades agrícolas durante la campaña 2026-2027.
Comportamiento de las precipitaciones durante mayo
En términos generales, las precipitaciones observadas durante mayo mostraron un comportamiento consistente con la transición hacia la época seca en gran parte del territorio productor de arándanos.
En la costa norte se registró una anomalía cercana a -2 mm respecto del promedio histórico. La costa central y sur, por su parte, mantuvieron acumulados prácticamente nulos, condición considerada normal para esta época del año.
En la sierra se observaron diferencias entre sectores. Los mayores déficits se registraron en la Sierra Norte Occidental y Sierra Norte Oriental, con anomalías de -29 mm y -23 mm, respectivamente.
Por otro lado, algunos sectores presentaron precipitaciones superiores a los valores climatológicos. Entre ellos destacaron la Sierra Central Oriental, con una anomalía de +6 mm, y la Sierra Sur Oriental, con +11 mm.
Según el análisis de CIIFEN, estos resultados reflejan el término progresivo de la temporada lluviosa y la instalación de condiciones más secas en la mayor parte de las zonas productoras.
Temperaturas superiores a los valores históricos
La principal señal identificada por el boletín corresponde al comportamiento de la temperatura.
Durante mayo, las zonas costeras registraron temperaturas máximas y mínimas superiores a los valores normales. Las mayores anomalías se observaron en la costa norte y central, donde tanto las máximas como las mínimas superaron en más de 2 °C los promedios históricos.
En la costa norte, las temperaturas máximas se ubicaron entre 28 y 30 °C, mientras que las mínimas fluctuaron entre 18 y 20 °C. En la costa central, las máximas se situaron entre 24 y 26 °C y las mínimas entre 16 y 18 °C. La costa sur presentó registros similares, con máximas entre 25 y 27 °C y mínimas entre 15 y 17 °C.
En la sierra también se registraron temperaturas superiores a lo normal, aunque con anomalías de menor magnitud respecto de las observadas en la costa.
El informe atribuye este comportamiento principalmente al calentamiento persistente del océano frente al litoral peruano, condición que se ha mantenido durante gran parte del año.
Perspectivas para junio, julio y agosto
Respecto al trimestre junio-julio-agosto, el boletín proyecta una continuidad de las condiciones secas estacionales en la mayoría de las regiones productoras de arándanos.
En la costa norte se esperan precipitaciones dentro de los rangos normales para la época, mientras que la costa central y sur mantendrían acumulados muy bajos o nulos. Situación similar se proyecta para gran parte de la sierra occidental.
La excepción corresponde a sectores de la Sierra Central Oriental, donde existe una mayor probabilidad de precipitaciones sobre lo normal durante junio y julio, prolongando el comportamiento observado durante mayo.
En cuanto a las temperaturas, los pronósticos muestran una mayor probabilidad de registros superiores a los valores normales tanto en la costa como en la sierra.
El boletín indica que esta condición podría mantenerse durante todo el trimestre y que las anomalías positivas podrían intensificarse en la costa norte y central durante julio y agosto, coincidiendo con el período en que el Niño Costero alcanzaría su mayor desarrollo.
Lo que muestran los Grados Día de Desarrollo
Uno de los indicadores incorporados en esta edición corresponde a los Grados Día de Desarrollo (GDD), herramienta utilizada para estimar la acumulación de calor disponible para el crecimiento y desarrollo de las plantas.
Los GDD se calculan considerando una temperatura base de 10 °C, valor a partir del cual el cultivo de arándano comienza a desarrollarse activamente. Su acumulación permite estimar el avance de distintas etapas fenológicas y comparar el comportamiento de una temporada respecto de los valores históricos.

Los resultados muestran que todos los sectores analizados registraron acumulaciones superiores a los promedios históricos al 31 de mayo de 2026.
La Costa Norte acumuló 2.577 GDD, con una anomalía positiva de +143. La Costa Centro registró 2.085 GDD (+162), mientras que la Costa Sur alcanzó 2.088 GDD (+162).
En la sierra, las mayores diferencias se observaron en la Sierra Sur Occidental, con una anomalía de +170 GDD, seguida por la Sierra Central Oriental, con +105 GDD.
De acuerdo con CIIFEN, las temperaturas proyectadas para junio, julio y agosto podrían continuar favoreciendo una acumulación térmica superior a la habitual en todas las zonas productoras.
Temperaturas e inducción floral
Dentro del análisis agroclimático, el boletín dedica una sección específica a la relación entre las temperaturas proyectadas y la inducción floral del arándano.
El documento recuerda que este proceso requiere temperaturas inferiores a 20 °C para su desarrollo adecuado y señala que las condiciones térmicas previstas para los próximos meses hacen recomendable mantener un seguimiento permanente de esta variable.
Según el informe, las temperaturas máximas y mínimas se han mantenido por encima de los valores normales desde febrero y los pronósticos indican que esta condición continuaría durante el invierno.
Desde CIIFEN recomiendan monitorear especialmente las temperaturas nocturnas y evaluar las condiciones observadas en cada predio de acuerdo con el estado fenológico del cultivo y las características de cada zona productiva.
Mirando hacia la campaña 2026-2027
Además de las perspectivas para el trimestre junio-julio-agosto, el boletín incorpora una revisión de los posibles escenarios para los meses siguientes.
Según el documento, durante septiembre y octubre podría aumentar la probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en sectores de la costa norte y de la sierra, coincidiendo con el inicio de la temporada lluviosa y una posible intensificación de las condiciones cálidas en el Pacífico.
Posteriormente, entre noviembre de 2026 y febrero de 2027, período en que los organismos internacionales proyectan la máxima intensidad del fenómeno El Niño, el informe recomienda mantener especial atención sobre variables relacionadas con drenaje, manejo de suelos, sanidad vegetal y monitoreo fitosanitario.
El boletín señala además que temperaturas más elevadas podrían favorecer una mayor actividad de plagas y aumentar el riesgo de algunas enfermedades, por lo que recomienda reforzar los programas de monitoreo de campo.
Finalmente, CIIFEN recuerda que los pronósticos estacionales representan tendencias probabilísticas y no deben interpretarse como predicciones de eventos extremos específicos. Sin embargo, constituyen una herramienta de apoyo para la planificación y la toma de decisiones en las distintas etapas del cultivo.