La poda en arándanos cumple un rol fundamental desde el punto de vista fitosanitario, ya que contribuye directamente a mantener huertos más sanos, productivos y con una menor presencia de enfermedades.
Según explica Andrés France, doctor en Patología Vegetal por la Universidad de Cornell, una de las principales razones por las que la poda requiere especial atención es que cada corte representa una potencial vía de ingreso para hongos de la madera.
«Es importante proteger los cortes de poda porque constituyen una puerta de entrada para los hongos de la madera. Una vez que estos patógenos ingresan al tallo, avanzan hacia la corona de la planta, la colonizan y finalmente pueden provocar su muerte. Como crecen dentro de los tallos, son muy difíciles de controlar, ya que no están expuestos como otros patógenos. Por ello, la prevención es mucho más importante que el control», señala el Dr. France.
El especialista agrega que los síntomas suelen manifestarse hasta varios años después de la infección inicial. «Si no se toman medidas preventivas, es posible que una o dos temporadas después comiencen a aparecer ramas muertas y, finalmente, el colapso de la planta».
Por su parte, Simón Muñoz, asesor internacional en producción de arándanos de CASM Blueberries, destaca que la poda también cumple una función clave en la disminución de enfermedades foliares y pudriciones al mejorar la arquitectura de la planta. «La poda tiene una importancia enorme en la calidad de la fruta. Al mejorar la exposición a la luz solar y favorecer la ventilación dentro del dosel, disminuye la presión de hongos y enfermedades. Una fruta escondida bajo varias capas de hojas tiene menos probabilidades de mantenerse sana que una fruta bien expuesta a la luz», sostiene.
Muñoz explica que los ambientes sombreados y con escasa ventilación favorecen el desarrollo de patógenos foliares y de fruta. «Los hongos suelen desarrollarse en condiciones de oscuridad y poca aireación. Por eso, el manejo del dosel y de la arquitectura de la planta a través de la poda es fundamental para reducir la presión de Botrytis y otras enfermedades».

Chile y Perú: dos escenarios, distintos desafíos
Las estrategias de protección de los cortes de poda varían según las condiciones productivas de cada país.
En Chile, la poda generalmente se realiza durante el invierno, cuando las plantas se encuentran en receso vegetativo. En Perú, en cambio, las labores suelen ejecutarse durante el verano, con plantas en plena actividad e incluso durante la cosecha.
«En Perú todo ocurre mucho más rápido. Si un microorganismo infecta un corte de poda, puede avanzar tan rápido que no deja tiempo para reaccionar. Por eso, la prevención es indispensable», asegura el Dr. France.
El especialista enfatiza que la regla es la misma en cualquier zona productiva: cada herida de poda debe protegerse inmediatamente. «No importa dónde se encuentre el huerto. Cada vez que realizamos una herida debemos protegerla. Incluso en Chile, donde las temperaturas invernales entregan algo más de flexibilidad, la recomendación sigue siendo aplicar la protección inmediatamente después de la poda».
El fitopatólogo advierte que, aunque las bajas temperaturas reducen la velocidad de crecimiento de los patógenos, basta un período cálido para que un microorganismo colonice el tejido. «Cuando un patógeno logra ingresar al corte y avanzar hacia el interior de la planta, muchas veces se escapa de los controles que podrían aplicarse días después».
La importancia de actuar el mismo día
En zonas donde la poda se realiza en verano, como Perú, México, Ecuador, Colombia e incluso algunos sectores del norte de Chile, la protección inmediata de los cortes deja de ser una recomendación para transformarse en una obligación.
«En estas condiciones, la aplicación debe realizarse el mismo día de la poda. No al día siguiente ni varios días después. Desde el punto de vista microbiológico, el primero que llega es el que domina», afirma el Dr. France.
Uno de los principales riesgos en estos escenarios es la presencia de Lasiodiplodia theobromae, un hongo que libera grandes cantidades de esporas durante los períodos cálidos. «Este patógeno coincide perfectamente con la época de poda de verano, cuando existe una alta factibilidad de liberar inóculo en el ambiente y las temperaturas favorecen su desarrollo».
A ello se suma un fenómeno conocido como «lloro» de los cortes de poda. Tras eliminar gran parte del follaje, la planta continúa movilizando savia, la que termina saliendo por las heridas recién realizadas. «Cuando los cortes lloran savia, algunos productos protectores pueden ser removidos desde los cortes de poda, perdiendo eficacia su aplicación. Además, la presencia de savia, rica en nutrientes favorece el ingreso de patógenos», detalla el experto.
Para enfrentar esta situación, el Dr. France recomienda diversas alternativas de manejo. Una de ellas consiste en dejar una rama vigorosa en el centro de la planta, sin despuntarla, permitiendo que la savia fluya por esa rama y evite el lloro de savia de los cortes de poda.
Otra opción es realizar una «poda sucia», dejando temporalmente hojas y brotes en las ramas que permanecen post poda, que generalmente son de 30 a 40 centímetros. «Estas hojas ayudan a jalar la savia y reducen el lloro de los cortes».
Una tercera estrategia consiste en utilizar protectores biológicos a base de Trichoderma, capaces de desarrollarse sobre la savia exudada tras los cortes de poda. “Trichoderma puede establecerse incluso sobre la savia, por lo que no es removido por ésta, sino que prolifera. Además, puede complementarse con aplicaciones de quitosano, que sirve a Trichoderma como fuente de nutrientes, ya que este hongo es quitinolítico (se alimenta de quitina), junto con favorecer la cicatrización de las heridas”.
Una herramienta para limpiar el huerto
Además de prevenir nuevas infecciones, la poda permite eliminar material vegetal enfermo que puede actuar como fuente de inóculo para futuras temporadas.
En Chile, por ejemplo, el Dr. France destaca su importancia para controlar problemas de muerte regresiva asociados al hongo Phomopsis vaccinii. «Este hongo coloniza las ramillas desde los extremos y avanza hacia la base. La poda permite eliminar tejidos infectados antes de que el problema avance hacia ramas más estructurales o la corona».
También facilita la eliminación de madera envejecida o debilitada, susceptible a ser colonizada por bacterias como Pseudomonas syringae y otros patógenos oportunistas.
En Perú, donde muchas veces se eliminan todas las ramas durante la renovación, el beneficio sanitario se relaciona principalmente con la eliminación de enfermedades foliares. «Patógenos como oídio, roya o Botrytis pueden permanecer en hojas, flores o ramillas. La poda ayuda a remover ese material y reducir la presión de inóculo para la siguiente temporada».
France concluye que la estrategia de poda debe adaptarse a la realidad sanitaria de cada huerto. «Si existe una alta presión de enfermedades o plagas, conviene eliminar la mayor cantidad posible de tejido infectado. La poda no solo construye la arquitectura de la planta; también es una de las herramientas fitosanitarias más importantes para mantener la sanidad del huerto», asegura.