La temporada de producción de arándanos está avanzando bajo escenarios muy distintos según la región del mundo. Mientras algunos países enfrentaron lluvias excesivas, problemas de cuaja o presión fitosanitaria, otros registran campañas favorables impulsadas por nuevas variedades, una creciente demanda y mejores condiciones productivas. 

Desde Europa hasta América Latina, productores y representantes de la industria comparten su visión sobre el desarrollo de la actual campaña, los principales desafíos que enfrentan los huertos y las perspectivas comerciales para los próximos meses. Aunque las realidades son diversas, existe un punto en común: la necesidad de adaptarse a condiciones climáticas cada vez más variables y a un mercado global en constante evolución. 

Austria: una cosecha que se adelanta por las altas temperaturas 

La temporada de arándanos en Austria se perfila con un inicio más temprano de lo habitual. Así lo explica Manfred Schneider, productor especializado en arándanos orgánicos, quien señala que las altas temperaturas registradas durante las últimas semanas de mayo aceleraron el desarrollo de los huertos y permitirán adelantar el comienzo de la cosecha respecto al año anterior. 

Sin embargo, el clima continúa siendo uno de los principales factores de incertidumbre para la producción. Tras dos semanas de calor intenso y condiciones secas, la región experimentó un período prolongado de lluvias, reflejando la variabilidad que caracteriza cada vez más a las temporadas productivas. 

La principal zona productora de arándanos del país se ubica en el sureste de Estiria, una región montañosa reconocida por sus condiciones favorables para la obtención de fruta de alta calidad. Actualmente, Schneider cultiva 25 hectáreas de arándanos orgánicos y proyecta duplicar esa superficie durante los próximos tres o cuatro años, reflejando las expectativas de crecimiento que aún mantiene el sector. 

Serbia: expectativas positivas en una ventana comercial estratégica 

En Serbia, la temporada se está desarrollando de forma favorable, aunque las condiciones han variado según las distintas zonas productivas del país. 

Dejan Djusic, gerente general de First Blueberry, explica que los eventos climáticos, como heladas y fuertes vientos, han influido de manera diferente en cada región. No obstante, el principal desafío sigue siendo mantener las plantas en óptimas condiciones sanitarias y fisiológicas para asegurar buenos rendimientos y calidad de fruta. 

Uno de los principales activos de la industria serbia continúa siendo su ventana de producción, que normalmente coincide con períodos de buena demanda y precios atractivos en los mercados internacionales. Según Djusic, las perspectivas comerciales para esta temporada son positivas debido a una oferta global que se percibe ajustada. 

Sin embargo, la industria también enfrenta desafíos crecientes. Entre ellos destacan la competencia de países como Georgia, Turquía y Egipto, cuyos calendarios productivos coinciden parcialmente con el de Serbia, además del aumento sostenido en los costos de fertilizantes y combustibles. 

La producción comercial de arándanos en Serbia comenzó hace poco más de una década y media, concentrándose principalmente en los alrededores de la ciudad de Sabac, una de las zonas que hoy lideran el crecimiento de este cultivo en el país. 

Georgia: una temporada con alto potencial productivo y nuevos mercados en el horizonte 

La industria del arándano en Georgia se prepara para una de las temporadas más prometedoras de los últimos años. Pese a enfrentar una primavera particularmente fría y lluviosa, los productores mantienen perspectivas optimistas gracias a una elevada carga frutal y al buen estado general de los huertos. 

Tornike Phanjavidze, presidente de la Asociación de Productores de Arándano de Georgia (GBGA), señala que la campaña ha transcurrido sin los eventos extremos que afectaron seriamente la producción durante la temporada anterior. A diferencia de lo ocurrido en 2025, cuando algunas zonas sufrieron fuertes nevadas y heladas que provocaron pérdidas significativas, este año no se registraron daños relevantes por frío. 

Durante la floración existieron riesgos puntuales de heladas en algunas áreas productivas. Sin embargo, la implementación de medidas preventivas permitió evitar consecuencias importantes. Según Phanjavidze, hoy la industria puede hablar prácticamente de cero daños asociados a bajas temperaturas. 

El principal desafío de la temporada ha estado relacionado con las abundantes precipitaciones. Georgia acumuló cerca de 700 milímetros de lluvia durante la primavera, una cifra considerablemente superior a la de años anteriores. Esta situación generó preocupación por los procesos de polinización y obligó a incrementar el uso de abejorros y abejas melíferas para asegurar una adecuada fecundación de las flores. 

Las bajas temperaturas y la escasa radiación también ralentizaron el desarrollo vegetativo de las plantas, obligando a los productores a realizar aplicaciones fitosanitarias y nutricionales en ventanas muy reducidas para prevenir enfermedades y mantener adecuados niveles de calcio y micronutrientes. 

Pese a estas dificultades, las perspectivas productivas son alentadoras. La asociación estima que Georgia podría incrementar su producción de arándanos en torno a un 40% respecto de la temporada pasada, impulsada por una buena carga de fruta y por el ingreso en producción de nuevas plantaciones. 

A nivel comercial, la apertura de nuevos mercados continúa siendo una prioridad estratégica para la industria. Actualmente Georgia trabaja en negociaciones para acceder a nuevos destinos, especialmente en Asia, donde visualiza importantes oportunidades de crecimiento para los próximos años. 

Según Phanjavidze, el éxito final de la campaña dependerá en gran medida de las condiciones climáticas durante la cosecha. Si las lluvias y las altas temperaturas se mantienen bajo control, Georgia podría registrar una de las mejores temporadas de su historia reciente. 

Marruecos: una campaña marcada por la caída de volúmenes 

La temporada de arándanos en Marruecos cerró con resultados inferiores a los obtenidos el año pasado. Según explica Nabil Belmkaddem, de Best Berry, la producción registró una disminución de entre un 30% y un 40% respecto a la campaña anterior, principalmente debido a condiciones climáticas desfavorables durante una etapa clave del desarrollo del cultivo. 

Más de dos meses de clima nublado y lluvias afectaron el proceso de cuaja, provocando una mayor caída de flores y reduciendo significativamente el potencial productivo de los huertos. Como consecuencia, los volúmenes finales estuvieron muy por debajo de las expectativas iniciales. 

A nivel fitosanitario, la temporada no presentó situaciones extraordinarias. Sin embargo, los productores debieron enfrentar nuevamente los problemas habituales del final de campaña asociados a la presencia de Drosophila suzukii, una de las principales amenazas para la calidad de la fruta durante las últimas semanas de cosecha. 

Otro aspecto que Belmkaddem resalta es la aparición de problemas de coloración.  Según explica, una proporción importante de la fruta permaneció con tonalidades rojizas y no alcanzó la coloración azul característica del arándano maduro, fenómeno que se observó con mayor frecuencia que en campañas anteriores. 

Actualmente la temporada ya ha concluido y los productores comenzaron las labores de poda hacia fines de mayo, dando inicio al trabajo de preparación para el próximo ciclo productivo. 

Desde el punto de vista comercial, Europa continental y el Reino Unido continúan siendo los principales destinos para los arándanos marroquíes. Sin embargo, Norteamérica gana protagonismo año tras año y recibe volúmenes crecientes de fruta. En contraste, el mercado ruso ha perdido relevancia debido al crecimiento de la producción china, que ha comenzado a abastecer una parte importante de la demanda de ese país. 

China: Yunnan consolida su liderazgo en medio de una industria en expansión 

La provincia de Yunnan continúa fortaleciendo su posición como el principal polo productor de arándanos de China, en una industria que sigue expandiéndose a gran velocidad tanto en superficie como en volumen. 

Wang Shuyao, fundador de Honghe Anmei Agricultural Technology Co., Ltd., señala que la temporada 2026 se desarrolló de manera relativamente normal, aunque con un adelanto cercano a 20 días respecto de un año habitual. El fenómeno estuvo asociado a un invierno más cálido de lo normal y a temperaturas elevadas registradas durante los primeros meses del año. 

La empresa produce actualmente 187 hectáreas de variedades Southern Highbush de bajo requerimiento de frío en la zona de Honghe, además de 40 hectáreas de variedades Northern Highbush en Lijiang, una región ubicada a mayor altitud. 

Las condiciones climáticas favorecieron un adelanto tanto de la floración como de la cosecha. En las zonas de menor altitud, donde normalmente la temporada concluye alrededor del 20 de mayo, gran parte de la fruta ya había sido recolectada hacia finales de abril. 

A pesar de las abundantes lluvias y de los prolongados períodos de nubosidad registrados durante el ciclo productivo, los resultados estuvieron dentro de los parámetros esperados. Según Wang, estas condiciones favorecieron la aparición de deficiencias nutricionales en algunos huertos debido a la disminución de las necesidades de riego y a las dificultades para implementar los programas de fertilización. Sin embargo, los efectos sobre la calidad y el volumen final fueron limitados. 

En materia fitosanitaria, los trips se transformaron en el principal desafío de la temporada. Aunque las aplicaciones preventivas forman parte habitual del manejo de los huertos, la presión de esta plaga fue especialmente intensa durante este año y exigió mayores esfuerzos de control. 

En el ámbito comercial, la temporada mostró una rápida disminución de los precios en el mercado interno tras el Año Nuevo chino. Hacia finales de marzo, los valores se ubicaban entre 20 y 30 yuanes por kilogramo, reflejando una oferta creciente en el mercado doméstico. 

Paralelamente, la fuerte expansión de la industria está generando una creciente escasez de mano de obra. Según Wang, los costos de cosecha prácticamente se duplicaron respecto de años anteriores, convirtiéndose en uno de los principales desafíos para la rentabilidad futura de los productores. 

Actualmente, Yunnan produce cerca de 300.000 toneladas de arándanos y cuenta con una superficie estimada entre 26.700 y 33.300 hectáreas. La región también se ha consolidado como un importante proveedor para mercados de exportación, particularmente en el Sudeste Asiático y Rusia. 

A medida que la industria evoluciona, las distintas zonas productivas de Yunnan están comenzando a especializarse según altitud. Mientras las áreas más bajas concentran la producción temprana destinada a exportación, las regiones de mayor altura buscan abastecer ventanas comerciales específicas durante los meses de verano, permitiendo extender la disponibilidad de fruta de calidad durante gran parte del año. 

India: el crecimiento del consumo interno impulsa nuevas oportunidade

La temporada avanza favorablemente para los productores de arándanos en India, donde el desarrollo del mercado doméstico continúa siendo uno de los principales motores de crecimiento de la industria. 

Siva Varma, vicepresidente senior de Namdhari Group, señala que la mayoría de los productores del país ya finalizaron sus cosechas, mientras que la compañía se encuentra iniciando la recolección de variedades como Sekoya Crunch y Sekoya Grande. Posteriormente comenzará la cosecha de Sekoya Pop, permitiendo extender la oferta hasta enero. 

Una de las principales fortalezas de la producción india radica en la diversidad de zonas agroclimáticas disponibles para el cultivo. Gracias a la utilización de áreas de gran altitud, los productores cuentan con una importante flexibilidad para programar podas y escalonar la producción a lo largo del año. 

No obstante, las elevadas temperaturas registradas durante el verano generan cierta incertidumbre respecto a su posible impacto sobre el calibre y las características organolépticas de la fruta. Aunque todavía es temprano para evaluar sus efectos definitivos, el comportamiento de la fruta durante los próximos meses será observado con atención por la industria. 

Por ahora, el crecimiento sostenido del consumo interno permite absorber gran parte de la producción nacional. Sin embargo, a medida que aumente la superficie plantada, los productores visualizan oportunidades para ampliar su presencia en mercados internacionales y aprovechar nuevas ventanas comerciales durante períodos en que otros países reducen su oferta. 

Australia: estabilidad productiva y buenas perspectivas para el invierno 

La temporada australiana avanza con resultados positivos, impulsada por buenos niveles de producción, calidad y precios. Esto de acuerdo con Roger Horak, fundador y presidente ejecutivo de United Exports (OZblu), quien destaca que la cosecha de las variedades más tempranas comenzó en febrero y se extenderá prácticamente hasta el inicio de la temporada principal, programada para agosto. 

Actualmente, la producción se mantiene activa todas las semanas, con volúmenes consistentes y una calidad que continúa respondiendo a las exigencias de los mercados. Según Horak, no se han registrado situaciones extraordinarias durante esta campaña, lo que permite proyectar una temporada estable para la industria australiana. 

En materia climática, el país está ingresando al período de lluvias de invierno. Sin embargo, las precipitaciones registradas hasta ahora no han generado impactos negativos relevantes sobre la producción. Esto se explica, en parte, por el desempeño de variedades desarrolladas específicamente para tolerar este tipo de condiciones ambientales. 

De cara a los próximos meses, el escenario sigue siendo favorable y la industria observa oportunidades para continuar expandiendo la producción durante el invierno australiano, manteniendo una oferta constante de fruta de alta calidad. 

Perú: el comportamiento de las variedades estará marcado por el clima 

La industria peruana enfrenta una temporada donde las condiciones climáticas han tenido un impacto importante sobre el comportamiento de algunas de las principales variedades cultivadas en el país. 

Carlos Díaz, gerente de operaciones de Agroberries Perú, explica que las condiciones generales no han sido particularmente favorables, aunque los efectos han variado según la genética. En este escenario, Ventura aparece como la variedad más sensible, mientras que Magica (OZblu) y (Sekoya) Pop han mostrado un desempeño relativamente más estable. 

Actualmente, Pop presenta un ligero adelanto respecto a su calendario habitual, mientras que Magica se mantiene dentro de los tiempos previstos. Ventura, en cambio, muestra cierto retraso y una menor carga de fruta en planta. Según Díaz, el volumen disponible dependerá en gran medida de las condiciones climáticas que se registren durante las próximas semanas. 

Uno de los factores que más ha influido sobre la campaña han sido las lluvias registradas en la zona de Olmos. Estas precipitaciones afectaron el calibre inicial de la fruta, especialmente en los primeros bloques cosechados de Sekoya Pop, que comenzaron con tamaños inferiores a los históricos. Sin embargo, Díaz señala que las evaluaciones realizadas en campo muestran señales de recuperación y permiten proyectar una mejora progresiva durante el avance de la temporada. 

En el ámbito fitosanitario, la situación se mantiene relativamente controlada. Las principales preocupaciones han estado asociadas a una mayor incidencia de chanchito blanco y una presión superior a la habitual de trips. En contraste, las enfermedades no han representado un problema relevante hasta el momento. 

Las altas temperaturas registradas durante los últimos meses también han tenido efectos positivos sobre el crecimiento vegetativo. Según Díaz, las plantas han mostrado un importante desarrollo de biomasa, especialmente en los bloques podados más tardíamente, lo que genera expectativas favorables para las próximas etapas productivas. 

De cara al mercado, Ventura concentra buena parte de las preocupaciones de la industria. Perú cuenta con cerca de 5.000 hectáreas plantadas con esta variedad, por lo que cualquier reducción de volumen podría influir directamente sobre la disponibilidad de fruta durante los meses previos al pico productivo de la campaña. 

La evolución climática durante junio y julio será determinante para definir el comportamiento final de la temporada. Por ahora, las proyecciones internas de la compañía consideran reducciones cercanas al 30% para Ventura y ajustes de cerca del 5% para el resto de las variedades, aunque los resultados definitivos dependerán de cómo evolucionen las condiciones climáticas durante las próximas semanas. 

Chile: nuevas genéticas y mejores condiciones de frío impulsan las expectativas 

Luego de una temporada marcada por eventos climáticos complejos, la industria chilena enfrenta el nuevo ciclo productivo con expectativas renovadas, impulsadas tanto por una mejor acumulación de horas frío como por el creciente protagonismo de nuevas variedades de alto rendimiento. 

Francisco Enríquez, gerente agrícola zona sur de Prize Chile, recuerda que la campaña pasada estuvo marcada por múltiples desafíos. La menor acumulación de frío invernal, sumada a una mayor acumulación térmica durante la primavera, adelantó las cosechas cerca de dos semanas respecto a un año normal. Esta situación redujo los períodos óptimos de producción y afectó tanto la formación como la calidad de la fruta. 

A ello se sumaron eventos de lluvia durante momentos críticos de cosecha y episodios de altas temperaturas a fines de diciembre y comienzos de enero, que provocaron daños importantes en fruta tanto cosechable como en desarrollo. Pese a estas dificultades, las plantaciones lograron finalizar la temporada en buenas condiciones fisiológicas. 

Para la campaña que se aproxima, los indicadores muestran un escenario más favorable. Según Enríquez, la acumulación de horas frío registra un incremento cercano al 37% respecto al año anterior, una condición especialmente relevante para las variedades de alto requerimiento de frío que están entrando en producción en el sur del país. 

Las precipitaciones, en cambio, han sido considerablemente menores. Algunas zonas reportan reducciones superiores al 50% respecto a un año normal e incluso sectores del sur-sur registran déficits cercanos al 90%. Aunque esto ha facilitado las labores de invierno, como poda o habilitación de caminos, también genera incertidumbre respecto al comportamiento climático esperado para la primavera. 

Uno de los principales focos de crecimiento está en las nuevas variedades Sekoya. En la zona de Los Ángeles, cerca de 70 hectáreas de Sekoya Crunch ingresarán a producción esta temporada, mientras otras superficies importantes de Sekoya Grande y Sekoya Crunch avanzan hacia su segundo año comercial. A ello se suma el ingreso de nuevas plantaciones en Ñuble, Biobío y Los Lagos. 

Como explica Enríquez, el principal desafío sigue siendo el clima. Las proyecciones asociadas a eventos de El Niño anticipan un aumento de precipitaciones durante la floración y cuaja, etapas particularmente sensibles para el cultivo. Frente a este escenario, afirma que han fortalecido sus programas de control de heladas y sus estrategias fitosanitarias para enfrentar eventuales eventos climáticos extremos. 

Pese a los riesgos, las expectativas respecto a las nuevas genéticas son altas. Enríquez destaca el desempeño mostrado por variedades como Sekoya Crunch, Sekoya Grande y Sekoya Fiesta, las cuales han evidenciado mejoras significativas en calidad, firmeza, resistencia a partiduras, menor deshidratación y mayores rendimientos por planta. 

Según explica, el sur de Chile vuelve a posicionarse como una zona altamente atractiva para la producción de fruta tardía de alta calidad, un objetivo que durante años resultó complejo debido a las limitaciones climáticas. La combinación de experiencia productiva, nuevas tecnologías y genética mejorada permite hoy proyectar una oferta más competitiva para los mercados internacionales. 

México: genética, calidad y crecimiento sostenido impulsan la industria 

México continúa consolidándose como uno de los actores más dinámicos de la industria global del arándano. Así lo refleja la experiencia de Berries Paradise, empresa que durante esta temporada logró incrementar sus volúmenes en un 53% respecto al año anterior. 

Según su fundador, Paco Ortiz, este crecimiento responde principalmente a la incorporación de nuevas variedades y a condiciones climáticas favorables que permitieron maximizar el potencial productivo de los huertos. 

No obstante, la temporada también presentó desafíos sanitarios. Las elevadas humedades relativas registradas durante el otoño y comienzos de año favorecieron la aparición de problemas como roya y daños provocados por larvas, obligando a los productores a reforzar sus programas de manejo fitosanitario. 

En el ámbito comercial, Estados Unidos continúa siendo el principal destino para los arándanos mexicanos gracias a la complementariedad existente entre ambos calendarios productivos. Al mismo tiempo, el mercado interno sigue creciendo y ofrece importantes oportunidades para la expansión futura de la industria. 

Ortiz también destaca el potencial de Asia como destino estratégico para fruta de alta calidad y observa con atención la evolución del mercado europeo, que durante la última temporada registró un importante crecimiento en el consumo. 

Respecto a los precios, señala que el mercado mostró un comportamiento relativamente estable, con aumentos puntuales durante determinados períodos de la campaña. A su juicio, la creciente demanda internacional está siendo impulsada por atributos que hoy resultan fundamentales para el consumidor: consistencia, sabor y calidad. 

Precisamente, mantener estos estándares mientras la industria continúa creciendo será uno de los principales desafíos para los próximos años. La capacidad de producir mayores volúmenes sin sacrificar calidad será, según Ortiz, uno de los factores que determinará la competitividad futura de los productores mexicanos.