Durante el mes de julio, Fernando Villagrán, asesor internacional de CASM Blueberries, realizó una serie de visitas técnicas a distintos campos de producción de arándanos en Perú, donde evaluó el comportamiento de la temporada, los principales desafíos agronómicos y las estrategias de manejo implementadas por los productores frente a un escenario climático particularmente exigente. 

Uno de los aspectos más relevantes observados en terreno ha sido el aumento de las temperaturas, con registros cercanos a los 3 °C por sobre un año considerado normal, especialmente en el norte del país, donde incluso se comparan las condiciones actuales con las registradas durante 1997. 

Sekoya Pop, Mágica y Ventura: tres respuestas a una misma temporada 

Las condiciones climáticas han generado respuestas distintas según la variedad. En variedades sin requerimiento de frío, como Sekoya Pop, el desarrollo ha sido favorable, con cosechas avanzando de buena forma y fruta de excelente calibre, superando los 4 gramos por fruto. En contraste, Mágica, cuyo ciclo productivo presenta una mayor influencia del fotoperiodo, ha mostrado un retraso en el inicio de la cosecha, aunque con una buena calidad de fruta, destacando por sus calibres y firmeza. 

Sin embargo, el mayor desafío se concentra en Ventura en la zona norte del Perú, donde las altas temperaturas han retrasado la formación de yemas productivas. 

“A pesar de esto, en términos generales, los huertos de nuestros productores presentan una buena diferenciación, con un promedio de dos a tres yemas por cargador. El desafío ahora es lograr una apertura uniforme de estas yemas mediante estrategias de manejo, principalmente a través de programas de bioestimulación y aplicaciones controladas de nitrógeno”. 

Radiación: un factor clave en esta temporada 

Ensayo Archer Eclipse como protector solar

Otro de los aspectos que ha marcado la campaña corresponde a los elevados niveles de radiación registrados durante mayo y junio. En zonas como Ica se reportaron máximos cercanos a los 900 W/m², mientras que en Arequipa los valores alcanzaron hasta 1.200 W/m², generando importantes problemas de deshidratación y quemaduras de yemas productivas, especialmente en la denominada «cara caliente» de las plantas. 

Durante las visitas, Villagrán constató diferencias importantes entre los huertos que mantuvieron programas de protección solar y aquellos que suspendieron estas aplicaciones. En los primeros, los daños fueron considerablemente menores, mientras que en los segundos comenzaron a evidenciarse los efectos acumulativos de la alta radiación sobre el potencial productivo de las plantas. 

Mayor presión de plagas y enfermedades 

El escenario de temperaturas elevadas también está aumentando la presión de plagas y enfermedades. Según las observaciones del asesor, se requiere un monitoreo más riguroso de tisanópteros como Trips y Scirtothrips, además de enfermedades como Oídio en distintas zonas productoras y Roya principalmente en la zona centro y Trujillo. 

Las visitas técnicas desarrolladas durante julio permitieron confirmar que la temporada peruana estará marcada por la capacidad de adaptación de los programas de manejo frente a condiciones climáticas más extremas. En este contexto, el seguimiento permanente de los huertos, la toma oportuna de decisiones y la implementación de estrategias preventivas serán determinantes para sostener el potencial productivo y la calidad de la fruta durante la presente campaña.