Durante los últimos años, la industria chilena del arándano ha atravesado un profundo proceso de transformación. La irrupción de nuevos actores en el mercado internacional, el avance de la genética y las mayores exigencias de consumidores y retailers han impulsado cambios relevantes en la forma de producir y comercializar la fruta.
En paralelo, el recambio varietal ha ido ganando terreno en distintas zonas productivas del país, permitiendo que productores y empresas comiencen a observar nuevas oportunidades de crecimiento. En ese contexto, representantes de viveros, exportadoras, asesores y del Comité de Arándanos coinciden en que existe un renovado interés por el cultivo, impulsado tanto por productores históricos como por inversionistas provenientes de otras especies frutales.
Sin embargo, también advierten que las condiciones actuales son muy distintas a las que existían durante los primeros ciclos de expansión del arándano en Chile. Hoy, sostienen, la competitividad está estrechamente ligada a la calidad de la fruta, la elección varietal, la tecnología y la escala de los proyectos.
El renovado interés por el cultivo
Para Sebastián Ochoa, director y asesor internacional de CASM Blueberries, el arándano continúa siendo una de las especies con mejores perspectivas dentro de la fruticultura. “Chile ha sido pionero en la industria global del arándano. Estamos frente a un frutal que no para de crecer y que todo el mundo quiere consumir”, señala.
Según explica, a diferencia de otros cultivos que han enfrentado escenarios más complejos en términos de rentabilidad, el arándano ha mantenido resultados relativamente estables, incluso durante los años en que la industria atravesó uno de sus periodos más desafiantes. “Las empresas que siguieron haciendo sus proyectos de arándanos lo hicieron manteniendo rentabilidades muy interesantes”, afirma.
Ochoa comenta que durante los últimos meses han recibido consultas de empresas que históricamente estuvieron ligadas a la cereza u otros cultivos y que hoy están evaluando alternativas de inversión. “Con el tema de la crisis de la cereza, varias empresas se han acercado a nosotros preguntándonos sobre el arándano”, asegura.
Una visión similar comparte Alejandro García-Huidobro, gerente general y fundador de Prize. Según explica, cuando la compañía decidió ingresar al negocio del arándano lo hizo porque observó un cultivo con perspectivas de largo plazo, respaldado por nueva genética y una amplia diversificación de mercados.
“Entramos a los arándanos porque pensamos que era un producto con mucho futuro, que venía con buena genética, que tenía múltiples mercados y que también se podía producir en muchas partes”, señala.
El ejecutivo agrega que uno de los atributos más relevantes del cultivo es su capacidad de desarrollarse en distintas condiciones agroclimáticas, permitiendo abastecer mercados durante gran parte del año. “Nos gustó más la estabilidad que nos presentaba el arándano como negocio a futuro”, afirma.
Desde Fall Creek Chile, José Gallo, gerente comercial de la compañía en el país, también observa un creciente interés por el cultivo. “Vemos un acercamiento no solo de productores antiguos de arándanos, sino también de empresas ligadas a otras especies frutales que están viendo una oportunidad en el arándano que no han estado viendo en otros cultivos”, comenta.
Según explica, parte importante de esa demanda proviene de productores vinculados a la cereza, la manzana y otras especies que están evaluando alternativas de desarrollo para los próximos años.
Una demanda global en expansión
El crecimiento sostenido del consumo mundial es uno de los argumentos que los entrevistados mencionan como base del interés por plantar en el país.
Ochoa destaca que el arándano mantiene tasas de crecimiento de demanda que pocas especies frutales registran actualmente, que fija en un 10%. Además, sus propiedades nutricionales y organolépticas la convierten en una fruta muy apetecida por los consumidores. “Es una fruta sana, fácil de comer, no tiene cuesco y su demanda sigue creciendo”, sostiene.
A su juicio, el desarrollo de nuevas variedades también ha contribuido a fortalecer la experiencia de consumo, incorporando atributos de sabor, textura y firmeza que no siempre estuvieron presentes en la oferta tradicional.
Desde el Comité de Arándanos de Frutas de Chile, Julia Pinto, gerente técnica, señala que la disponibilidad de fruta durante más meses del año y la mejora en la calidad del producto están contribuyendo a ampliar el consumo.
“El aumento de la oferta durante todo el año y el mejor producto que está llegando a los consumidores gracias a la nueva genética está abriendo posibilidades de incrementar el consumo en nuevos segmentos de consumidores”, explica.
La ejecutiva agrega que las inversiones que actualmente se están desarrollando sobre la base de nueva genética encuentran un mercado que sigue creciendo y valora cada vez más los productos diferenciados y de alta calidad.
En cuanto a la toma de decisiones de inversión, García-Huidobro advierte que la evolución de la oferta también debe ser considerada en la ecuación. “Hay espacio para crecer en el mundo de los arándanos, definitivamente, pero cuando la oferta supera a la demanda en un producto perecedero se producen problemas de mercado”, advierte.
Según explica, las decisiones que se toman hoy en materia de plantaciones tendrán efectos durante los próximos 15 o 20 años, por lo que resulta fundamental analizar cuidadosamente las tendencias futuras del mercado. “Hay demanda para arándanos, sí, pero para los arándanos buenos, no para cualquiera”, enfatiza.
El recambio varietal toma protagonismo
El avance del recambio varietal es otro tema relevante al hablar de nuevos proyectos e inversiones de arándanos en Chile.
Julia Pinto recuerda que durante varios años la principal preocupación de los productores fue determinar cuáles eran las variedades más adecuadas para cada zona productiva. “El productor no tenía espacio para cometer errores o equivocarse en la elección de la variedad y esa era información que no estaba disponible”, señala.
Con ese objetivo, el Comité de Arándanos impulsó un programa de evaluación de nuevas variedades en distintas zonas productivas del país, considerando aspectos productivos, agronómicos y de postcosecha. “Hoy, gracias a todos estos años de trabajo de evaluación, poseemos bastante información que entregamos a través de jornadas, talleres, fichas técnicas y días de campo”, explica.
Actualmente existen proyectos con nueva genética en distintas regiones del país, incluyendo sistemas en maceta, uso de macro túneles y otras tecnologías orientadas a maximizar el potencial productivo y comercial de las variedades.
Desde Fall Creek Chile, Gallo señala que ese interés se ha reflejado directamente en la demanda por plantas. “Estamos con una sobredemanda y nuestra oferta actual está acotada a eso”, comenta.
Según explica, la empresa proyecta incrementar progresivamente sus entregas durante los próximos años, impulsada por la demanda existente tanto entre productores tradicionales como entre nuevos inversionistas. La meta de la compañía es llegar a 1.000 hectáreas anuales de venta de plantas. “La demanda aumentó mucho del año pasado a este año y de este año al 2027”, afirma.
Ventana comercial y oportunidades para Chile
Aunque Perú ha transformado profundamente el mercado mundial del arándano, los entrevistados coinciden en que Chile mantiene espacios relevantes para competir.
José Gallo destaca particularmente la ventana comercial de enero y febrero, periodo en que Perú comienza a disminuir sus volúmenes exportados. “Chile sigue teniendo una ventana comercial muy importante en enero y febrero. Somos el país con mayor volumen en ese periodo”, señala.
A su juicio, el crecimiento peruano también ha contribuido a expandir el consumo global y a mantener la presencia del arándano en los mercados durante gran parte del año. “Ese impulso que trae Perú ha hecho que se escuche del arándano en distintos lados”, afirma.
Gallo agrega que Chile posee además una importante diversidad de zonas productivas, permitiendo desarrollar proyectos tanto en áreas de menor requerimiento de frío como en regiones tradicionalmente asociadas a variedades high-chill.
Por su parte, Pinto considera que la principal ventaja competitiva seguirá estando asociada a la calidad de la fruta. “Teniendo un producto que tenga la calidad y la consistencia que el consumidor espera, las ventajas competitivas del arándano chileno pueden estar en cualquier mercado”, sostiene.
Competir con mejor genética y mejor fruta
La mejora en la calidad de la oferta chilena es uno de los objetivos que más se repiten entre los entrevistados.
Gallo recuerda que una parte importante de las dificultades que enfrentó Chile durante los últimos años estuvo relacionada con diferencias de calibre y condición respecto de otros orígenes. “Perú entrega una fruta con mucho mejor calibre y condición, y Chile quedó atrás”, reconoce.
Sin embargo, sostiene que la nueva genética está permitiendo revertir esa situación. “Hoy la fruta chilena puede llegar con la misma condición y calidad que la fruta peruana, y eso lo hemos ido comprobando”, afirma.
Ochoa coincide en que la calidad debe transformarse en el principal foco de la industria. “Cada vez que voy a Europa o Estados Unidos veo fruta chilena de mala calidad al lado de fruta perfecta de otros orígenes. Ese es un error que no podemos volver a cometer”, señala.
Para el asesor, el desafío no pasa únicamente por aumentar superficie, sino por asegurar que los nuevos proyectos sean capaces de producir fruta que responda a las exigencias de los mercados.
Tecnología, escala y planificación
Junto con la genética, los entrevistados destacan la importancia de incorporar tecnología y planificación desde el establecimiento de los huertos. “Hay que planificar el huerto y no solamente plantar por plantar”, sostiene Ochoa.
Según explica, aspectos como la elección varietal, el modelo productivo, la escala y la consolidación de volúmenes son determinantes para la viabilidad de cualquier proyecto. “El mensaje es escoger bien el plan de negocios, escoger bien la variedad y el programa genético”, agrega.
El fundador de Prize coincide en que las condiciones actuales del mercado exigen un alto nivel de profesionalización. “Hoy no hay espacio para hacerlo a medias. O se hace excelente o es un tremendo negocio para perder la plata cuando uno hace las cosas mal”, sostiene.
Desde el Comité de Arándanos, Pinto destaca además el papel que está jugando la tecnología en distintas etapas de la producción, donde según la ejecutiva cumple un rol fundamental. “En precosecha hablamos de tecnologías de riego, de sustratos, de incorporación de tecnologías para mitigar los impactos climáticos, entre otros. En cosecha y postcosecha, desde embalajes, embaladoras, AC, AM, sensores y otros”.
Una industria que apuesta por la calidad
Las cuatro fuentes coinciden en que el futuro crecimiento del arándano chileno estará estrechamente ligado a la capacidad de entregar fruta de calidad consistente.
Ochoa advierte que el sector debe evitar repetir errores que afectaron la reputación del país en los mercados internacionales. “Me preocupa que haya un nuevo boom del arándano y que nuevamente pase lo que nos pasó entre 2000 y 2010”, señala. El asesor se refiere a la gran cantidad de proyectos que surgieron en ese momento, que no se asesoraron de manera adecuada. “Eso fue destruyendo nuestra marca país, con fruta que llegaba prácticamente podrida a destino”, recuerda.
Tanto desde el sector privado como desde el Comité de Arándanos existe coincidencia en que la competitividad futura de Chile estará estrechamente ligada al avance del recambio varietal. Mientras las nuevas variedades han permitido mejorar atributos como calibre, firmeza, sabor y vida de postcosecha, también están entregando herramientas para responder a las exigencias de consumidores y retailers.
Gallo sostiene que acelerar este proceso será fundamental para que una mayor proporción de la oferta exportable represente los avances alcanzados por la industria. “Si queremos que Chile sea diferenciador, necesitamos acelerar la escala y para eso el momento es ahora”, afirma.
Por su parte, Pinto considera que la siguiente etapa de desarrollo estará marcada por la capacidad de seguir elevando los estándares de calidad. “La siguiente etapa de desarrollo de la industria dependerá de seguir creciendo en calidad, sofisticación y diferenciación”, concluye.