La industria global del arándano atraviesa una transformación impulsada por la demanda de fruta de mayor calidad. Hoy, los consumidores buscan una experiencia superior, donde la firmeza, el sabor y el calibre se han convertido en atributos indispensables para competir en los mercados más exigentes.
Una variedad premium se define, ante todo, por su firmeza y textura crocante. Esta característica es valorada transversalmente en todos los mercados.
En este escenario, los programas genéticos han adquirido un rol protagónico. Entre ellos destacan las variedades desarrolladas por OZblu y Fall Creek®, que han logrado posicionarse como referentes dentro de los arándanos premium.
Julio Zavala, gerente general de Fall Creek® Perú, explica que actualmente Sekoya® es la variedad premium más plantada en Perú, con más de 5.000 hectáreas establecidas. “Luego tenemos el programa Collection, dirigido a productores que no trabajan bajo este modelo de licenciamiento, sino que comercializan directamente su fruta en los mercados, pero que igualmente buscan variedades premium”, señala.
Dentro de este programa destacan materiales como APEX® y FCM 14-057, además de nuevas selecciones que han mostrado resultados promisorios. “Entre ellas sobresale FCM 17-132, que se adapta muy bien a la zona de Olmos, y FCE 18-015, que actualmente estamos evaluando en distintas pruebas. Estas son algunas de las nuevas introducciones que tenemos dentro de nuestra oferta de fruta premium, materiales que se diferencian claramente del promedio disponible en el mercado”, detalla Zavala.
Roger Horak, fundador y presidente ejecutivo de United Exports (OZblu), coincide en que la firmeza es el principal atributo que define una variedad premium. “La fruta debe evitar cualquier sabor ácido o agrio. A partir de ahí, la calidad sensorial se mueve en una escala donde, mientras mejor sea el sabor, más premium será considerada la variedad. En términos generales, primero debe ser firme y crocante; luego, el sabor pasa a ser el segundo atributo más relevante”, explica.
Posteriormente, el calibre adquiere una importancia decisiva. “Cuando una variedad logra combinar estos tres factores —firmeza, sabor y tamaño— estamos frente a una variedad verdaderamente premium”, asegura.
Mercados más exigentes
Según Horak, las demandas de los distintos mercados convergen hacia un mismo objetivo: fruta de alta calidad. “Todos los mercados han evolucionado hacia estos estándares. En Estados Unidos, por ejemplo, hemos visto una preferencia muy marcada por la fruta de gran calibre, considerada casi tan importante como el sabor e incluso, en muchos casos, más importante. Los retailers suelen priorizar fruta firme, crocante y de tamaño jumbo, mientras que el sabor todavía no recibe la misma valoración comercial”.
Sin embargo, las investigaciones realizadas por OZblu muestran una tendencia diferente entre los consumidores. “Nuestros estudios indican que el sabor es un atributo crítico. Por ello creemos que, en el futuro, los retailers también comenzarán a darle una mayor importancia”, sostiene.
La importancia de la planificación agronómica
Contar con una genética superior es solo el primer paso. Para ambos especialistas, el verdadero desafío está en lograr que la variedad exprese todo su potencial productivo y comercial.
“Lo hemos visto innumerables veces: un productor puede comenzar con una genética premium, pero si la cultiva de manera inadecuada o sin seguir una estrategia correcta, especialmente en aspectos como el riego y la fertirrigación, el resultado final puede ser una fruta de muy baja calidad, a pesar de haber partido con una excelente variedad”, comenta Horak.
El ejecutivo explica que en OZblu cada variedad va acompañada de una receta agronómica integral, diseñada para maximizar su desempeño desde la plantación hasta la cosecha. “Cuando estas recomendaciones se siguen correctamente, la variedad entrega al consumidor la calidad que su genética promete. Por el contrario, cuando estas prácticas no se respetan, la calidad se deteriora significativamente y también se destruye valor”.
A su juicio, quedaron atrás los tiempos en que los productores recibían una nueva variedad y debían descubrir por sí mismos cómo manejarla. “Eso implicaba riesgos muy altos, tanto para el productor como para la reputación de la variedad en el mercado a largo plazo”, apunta.
Desde Fall Creek® comparten una visión similar. Zavala destaca el trabajo del equipo de Grower Support, que acompaña a los productores durante la introducción y validación de cada nuevo material. “La genética es fundamental porque entrega características como calibre, firmeza y sabor. Sin embargo, requiere de dos factores adicionales para expresar todo su potencial”, señala.
El primero es disponer de un ambiente adecuado para la variedad. Hemos observado que FCM 17-132 presenta una excelente performance en Olmos y Chepén, donde las condiciones climáticas cálidas favorecen una expresión óptima de su potencial genético” indica Zavala.
El segundo factor es el manejo agronómico. «La genética viene con la planta, pero luego el trabajo conjunto con el productor es lo que permite que esa variedad alcance su máximo potencial productivo y comercial”, explica.
La validación de nuevas variedades es uno de los aspectos más importantes para asegurar el éxito de una plantación. “Los productores deben validar cada material en sus propias condiciones productivas. En ocasiones, las casas genéticas pueden verse tentadas a acelerar la introducción de nuevas variedades, pero eso implica riesgos”, advierte Zavala.
Incluso una variedad con excelentes características puede fracasar si no existe un conocimiento suficiente sobre su manejo. “Puede ocurrir que el clima sea favorable, pero que el productor aún no cuente con el manejo agronómico adecuado para sacar adelante la variedad. En ese escenario, incluso un material con gran potencial podría estar condenado al fracaso”, dice Zavala.
Respetar los tiempos de validación
Zavala enfatiza la importancia del acompañamiento técnico durante las etapas iniciales de evaluación. “Cuando un productor está realizando pruebas en su campo puede cometer errores simplemente porque el manejo que utilizaba para una variedad anterior no necesariamente funciona para una nueva genética. En ese sentido, el apoyo del equipo de Grower Support de Fall Creek es fundamental para lograr una validación correcta y obtener información confiable sobre rendimiento, calidad y comportamiento agronómico”.
Asimismo, destaca que los procesos de validación requieren tiempo. “Sekoya® Pop es un buen ejemplo. Fue seleccionada en 2014 y recién hoy, en 2026, muestra toda la consolidación alcanzada en el mercado. Respetar los tiempos que requiere el desarrollo y validación de una nueva variedad es esencial”.
Horak coincide en que muchos problemas se originan incluso antes de plantar. “El error más frecuente ocurre durante el proceso de planificación y establecimiento del huerto. En muchas ocasiones, los productores no cuentan con suficiente información sobre cómo debe plantarse una variedad específica, si su mejor desempeño se obtiene en suelo o en sustrato, o qué tipo de sustrato es el más adecuado considerando las condiciones de agua y ambiente disponibles”.
Por ello, considera que la planificación debe fortalecerse significativamente. “Estamos convencidos de que el éxito no depende únicamente de la genética, sino de la combinación entre la variedad, la receta agronómica y todo el proceso productivo”.
El futuro de las variedades premium
La tendencia hacia la diferenciación continuará profundizándose durante los próximos años. “Creo que el mercado del arándano seguirá una evolución similar a la que experimentó la uva de mesa. Tendremos una categoría orientada a productos congelados y otra enfocada en fruta fresca premium. Ambas categorías se irán diferenciando cada vez más”, proyecta Zavala.
Según el ejecutivo, la fruta premium continuará aumentando su participación dentro del mercado fresco, mientras que las variedades estándar perderán relevancia relativa. “Por eso promovemos que los productores que están estableciendo nuevas plantaciones apuesten por materiales premium y no por variedades estándar. Es hacia allí donde se dirige el mercado y donde se concentrará el crecimiento futuro”.
Además, observa una fuerte expansión de los hábitos de consumo asociados a alimentos saludables. “El consumo de fruta fresca está evolucionando hacia productos premium impulsados por nuevos hábitos de consumo. Hoy se está consolidando una categoría de snacks saludables donde el arándano premium encaja perfectamente”.
Para Zavala, la competitividad futura estará determinada por la capacidad de producir fruta de alta calidad y elevada productividad. “La competitividad futura estará marcada por la capacidad de ofrecer fruta premium, con altos niveles de productividad, excelente firmeza y calibres superiores a 18 o incluso 20 milímetros, es decir, categorías Jumbo y Súper Jumbo”.
Estas características, sostiene, son fundamentales para llegar en óptimas condiciones a mercados cada vez más lejanos y exigentes. “Para alcanzar ese objetivo es indispensable una profesionalización permanente del sector. Esto nos permite competir a un nivel superior y responder a las exigencias de los mercados más sofisticados”.
En esa línea, destaca también el rol de Senasa en la apertura de nuevos destinos comerciales para la fruta peruana. “Hoy Perú participa en los principales mercados del mundo y Senasa cumple un rol clave no solo en la protección fitosanitaria de la industria, sino también en la apertura de nuevos mercados. Estos esfuerzos son especialmente relevantes para una industria que se está profesionalizando a gran velocidad y donde la categoría premium desempeña un papel cada vez más importante”, concluye Zavala.