Obtener fruta de mayor peso y capaz de mantener su condición durante el viaje es uno de los objetivos centrales de la producción de arándanos. Un ensayo en arándanos cv. Mágica mostró resultados positivos en ambos frentes tras incorporar Bio Life Rhizo al manejo habitual del campo.
Desarrollado por AMT, Bio Life Rhizo reúne microorganismos de los géneros Trichoderma y Bacillus. La evaluación se realizó en un huerto comercial de Olmos, región de Lambayeque, y comparó el programa convencional con ese mismo manejo complementado con dos aplicaciones mediante el sistema de riego, separadas por un período de seis semanas.
El protocolo consideró cuatro repeticiones y cinco plantas por repetición. Se evaluaron el desarrollo y estado nutricional a cosecha, además del comportamiento de la fruta a los 23 y 50 días de almacenamiento refrigerado.
Más peso con solo dos aplicaciones
El resultado más visible se produjo a cosecha. Los frutos tratados con Bio Life Rhizo alcanzaron un peso promedio de 4,23 gramos, frente a 3,96 gramos en el testigo. La diferencia, estadísticamente significativa, equivale a un aumento de 6,9% en el peso individual.
El diámetro polar también aumentó de 10,70 a 11,20 milímetros, una mejora significativa de 4,7%, mientras que el diámetro ecuatorial se mantuvo estable. Ambos resultados muestran un efecto favorable sobre el desarrollo y llenado de la baya.
El ensayo no midió rendimiento acumulado por hectárea. Sin embargo, en un cultivo donde cada gramo contribuye al volumen cosechado y el tamaño influye en el retorno comercial, el mayor peso individual obtenido con solo dos aplicaciones es una señal relevante para el potencial productivo.
Potasio: una respuesta que acompaña el llenado
Las plantas tratadas con Bio Life Rhizo alcanzaron 0,77% de potasio foliar, frente a 0,67% en el programa convencional: un aumento significativo de 15,8%.
El potasio participa en la regulación osmótica, el transporte de azúcares y el llenado del fruto. Su mayor presencia es fisiológicamente coherente con el incremento en peso y diámetro polar. Fósforo, calcio y magnesio se mantuvieron estables, sin evidencias de desbalances entre los macronutrientes evaluados.
Firmeza para acompañar el viaje
La ventaja se proyectó más allá de la cosecha. Después de 23 días de almacenamiento refrigerado, la fruta tratada registró 78,85 unidades Shore, frente a 75,38 en el testigo. La mejora significativa de 4,6% se presentó en una fase importante para el tránsito y la manipulación comercial.
A los 50 días, la fruta tratada alcanzó 74,42 unidades Shore, frente a 72,24 en el testigo, manteniendo una ventaja numérica de 3%, aunque sin diferencia estadísticamente significativa. El principal efecto se concentró en la primera etapa de postcosecha, cuando una fruta más firme puede enfrentar mejor el proceso logístico.
Resultados que sostienen el valor comercial
Las mejoras se obtuvieron manteniendo estables otros indicadores relevantes. Los sólidos solubles alcanzaron 12,81 °Brix con Bio Life Rhizo y 12,90 °Brix en el testigo. Tampoco hubo cambios significativos en acidez ni índice de maduración.
La fruta exportable llegó a 98,8% con Bio Life Rhizo y a 98,0% con el programa convencional, sumando las categorías estándar y premium. Tras 50 días de guarda, ambos tratamientos mantuvieron la fruta dentro de categorías comerciales.
Los resultados muestran una respuesta integral: frutos de mayor peso, un nivel foliar de potasio superior y una ventaja de firmeza en la etapa inicial de almacenamiento, que se mantuvo numéricamente hasta los 50 días, sin afectar sabor, madurez ni aptitud exportable. Para AMT, la experiencia respalda a Bio Life Rhizo como una herramienta complementaria para fortalecer el potencial productivo y comercial del arándano.

Contacto:
info@marineterra.com