Surexport continúa consolidando su presencia en la producción de arándanos en México con una estrategia centrada en calidad, genética y crecimiento sostenible. Actualmente, la compañía trabaja con 130 hectáreas, de las cuales 10 corresponden a producción propia y 120 a productores con los que mantiene relaciones de largo plazo.

La operación se concentra principalmente en Jalisco. Las hectáreas de productores asociados se ubican en zonas altas como Tepatitlán y Arandas, mientras que la producción propia se encuentra en Sayula. Todo el cultivo está establecido en macetas, con sustrato, riego tecnificado y túneles para proteger las plantas frente a las condiciones ambientales.

“Tenemos una visión de crecimiento importante en México, pero queremos hacerla de forma ordenada. No queremos sumar hectáreas por sumar”, explicó Sorín Lomelí, Country Manager de Surexport en México.

El ejecutivo señaló que la empresa busca incorporar superficies productivas, rentables y sostenibles en el tiempo, tanto mediante el aumento de su producción propia como a través de nuevas relaciones de largo plazo con productores.

Sekoya Pop lidera la oferta varietal

La principal variedad dentro del programa de Surexport es actualmente Sekoya Pop. Paralelamente, la compañía está evaluando AzraBlue, variedad perteneciente a la plataforma Collection, también de Fall Creek, que de acuerdo con Lomelí, ha mostrado buenos rendimientos y adaptación en distintas zonas productivas de México.

La oferta varietal también ha evolucionado. Lomelí explicó que anteriormente estaba orientada principalmente a productividad y adaptación, con variedades como Biloxi, que marcaron el inicio de la industria mexicana. Sin embargo, aseguró que hoy esos atributos ya no bastan y el mercado demanda fruta que, además, destaque por su calidad.

“Hoy ya no es suficiente. Se requiere una oferta de calidad, sabor, grandes calibres, mayores de 18 milímetros, firmeza, bloom, vida de anaquel y que la variedad pueda recorrer bien a diferentes destinos y llegar con muy buena calidad”, afirmó.

Una experiencia constante para el consumidor

Para Lomelí, las exigencias del consumidor han evolucionado rápidamente y ya no es suficiente llegar con la fruta en buenas condiciones, sino que debe entregar una experiencia consistente en cada compra. “Hoy el consumidor espera una experiencia continua de sabor, de deleite; busca fruta de alta calidad, con calibre, sabor y firmeza de forma constante”, señaló.

A estos atributos se suman requerimientos como trazabilidad, cumplimiento fitosanitario, regulatorio y de inocuidad, que hoy forman parte integral de la propuesta de valor de la fruta. La producción de Surexport se destina casi completamente a Norteamérica. Aproximadamente el 96% se dirige a Estados Unidos y una proporción menor a Canadá. Sin embargo, la compañía también está evaluando oportunidades en Europa y Asia.

Prevención frente a los desafíos productivos

En el ámbito fitosanitario, la estrategia se basa principalmente en la prevención, el monitoreo constante y el uso de información actualizada para anticiparse a la aparición de problemas. 

Entre los principales riesgos mencionados por Lomelí se encuentran trips, ácaros, botritis y enfermedades de raíz y madera, cuya presión puede aumentar en condiciones de mayor humedad. “Trabajamos con manejos preventivos y mediciones, pero sobre todo con vigilancia continua para poder atender los problemas de forma rápida”, indicó.

El clima representa otro de los desafíos relevantes. Según el ejecutivo, trabajar únicamente sobre la base de promedios históricos ya no resulta suficiente, por lo que los proyectos deben incorporar sistemas productivos más resilientes, con infraestructura de protección y sistemas de riego capaces de responder rápidamente ante contingencias.

Crecer más allá del volumen

Para Surexport, las principales limitantes de la industria mexicana seguirán siendo la disponibilidad de mano de obra, el cambio climático y el acceso al agua, especialmente cuando no existe certeza legal y jurídica para su utilización productiva.

Pese a estos desafíos, Lomelí considera que México mantiene una gran oportunidad en el mercado estadounidense. “México tiene una oportunidad importante en el mercado americano, pero debe hacerlo de forma disciplinada, con genética, eficiencia y rentabilidad. Más que buscar crecer en volumen, debemos crecer en este sentido”, sostuvo.

La compañía también observa posibilidades de expansión hacia Europa, Asia, Medio Oriente e incluso el propio mercado mexicano, que, según Lomelí, está adquiriendo una relevancia creciente como alternativa para los productores locales.