La industria mundial del arándano superó en 2025 las 300.000 hectáreas cultivadas, más del doble de la superficie registrada una década atrás, mientras la producción alcanzó los 2,3 millones de toneladas. Y la expansión todavía tiene camino por recorrer: hacia 2029, las proyecciones apuntan a cerca de 3,4 millones de toneladas.
Pero junto con el aumento de la oferta, factores como la calidad, la segmentación, la eficiencia, el desarrollo de mercados y la capacidad de ejecución adquieren mayor relevancia para sostener este crecimiento durante los próximos años.
Mario Steta, Cort Brazelton, Colin Fain y Sarah Ilyas abordaron estas y otras tendencias durante la presentación del IBO Global Blueberry Report 2026, donde analizaron las cifras y cambios que están marcando la evolución de la industria.
Cinco claves para sostener el crecimiento
Mario Steta, presidente y chairman de IBO, destacó cinco aspectos que, a su juicio, permiten entender dónde se encuentra actualmente la industria y qué necesitará para sostener su crecimiento.
El primero parte de una constatación positiva. “Estamos haciendo algo bien”, señaló, apuntando al crecimiento del consumo y de los mercados y a la capacidad que ha mostrado la industria para continuar aumentando sus volúmenes y mantener, al mismo tiempo, un valor relativamente estable.
Como segundo punto, Steta destacó el avance de la segmentación y de programas que están generando valor tanto para productores como para consumidores. Según planteó, esta evolución muestra que las estrategias desarrolladas para diferenciar la oferta están funcionando.
La ejecución aparece como una tercera clave y, para Steta, adquiere cada vez mayor importancia. No se trata solamente de producir, sino de cumplir consistentemente con lo ofrecido y mantener un equilibrio entre oferta y demanda. A ello se suma la necesidad de continuar aumentando la eficiencia en un contexto en que los costos siguen creciendo.
El cuarto desafío está directamente relacionado con la expansión de la oferta: desarrollar nuevos mercados capaces de absorber los mayores volúmenes. Steta mencionó oportunidades en países como Brasil, India y Colombia y destacó que el mapa comercial también continúa transformándose, con China comenzando a participar como exportador en determinados períodos del año.
Finalmente, puso el foco en la protección de la propiedad intelectual. En una industria donde la innovación y el desarrollo varietal adquieren cada vez mayor relevancia, Steta señaló la necesidad de contar con mecanismos que permitan proteger esas inversiones y sostener el proceso de innovación.
Más allá de estas cinco claves, también identificó otros desafíos que continuarán condicionando el desarrollo del sector, entre ellos la disponibilidad de agua, las regulaciones y las condiciones del comercio internacional.
Más superficie y producción, con crecimiento todavía por materializarse
Sarah Ilyas, responsable de recopilación y análisis de datos del reporte y data scientist de Agronometrics, presentó cifras que permiten dimensionar cuánto se ha expandido el sector y cuánto crecimiento ya se encuentra en desarrollo.
La superficie mundial cultivada superó las 300.000 hectáreas en 2025, más del doble que una década atrás. De ese total, alrededor del 15% todavía no alcanzaba una producción comercial madura. En términos absolutos, son aproximadamente 45.000 hectáreas ya plantadas que aún no aportan todo su potencial productivo. Para Ilyas, se trata de “crecimiento que está plantado, pero que todavía no se ha materializado”. El reporte registra 303.076 hectáreas plantadas y 257.971 en producción durante 2025.
La producción mundial de arándanos cultivados, en tanto, llegó a 2,3 millones de toneladas en 2025, acercándose a triplicar el volumen registrado una década atrás. El fresco continúa como el principal motor de esta expansión y actualmente representa cerca del 77% de la producción mundial, con 1,79 millones de toneladas.
El crecimiento también está modificando la distribución geográfica de la oferta. América representa algo menos de la mitad de la producción mundial, Asia-Pacífico alrededor de un tercio y Europa, Medio Oriente y África algo menos de una quinta parte. Asia-Pacífico continúa avanzando con fuerza, principalmente por China, mientras Perú sostiene buena parte de la expansión de América. En 2025, las tres regiones representaron el 46,8%, 34,7% y 18,5% de la producción mundial, respectivamente.
Hace cinco años, América concentraba más de la mitad de la superficie y producción mundial. Según Ilyas, su participación actual por debajo del 50% no responde a una fluctuación puntual, sino a un cambio estructural que refleja una industria cada vez más globalizada.
Más volumen con precios relativamente estables
El aumento de la producción y del comercio internacional no ha estado acompañado hasta ahora por una caída equivalente de los precios.
Colin Fain, senior editor del reporte y CEO de Agronometrics, destacó que el análisis de IBO sobre los datos de comercio transfronterizo muestra un crecimiento sostenido de los volúmenes durante los últimos años, mientras los precios se han mantenido relativamente estables. “Estamos viendo básicamente la traducción de este crecimiento en volumen con precios estables”, señaló Fain, quien vinculó este comportamiento con una demanda que también ha continuado expandiéndose.
Durante 2025, además, los precios mostraron una mayor estabilización respecto de los dos años anteriores. Fain explicó que los mínimos no descendieron a los niveles observados previamente y que los máximos tampoco alcanzaron los registros de temporadas anteriores, particularmente durante los períodos asociados a la oferta peruana.
Cort Brazelton, editor del reporte, miembro del directorio y cofundador de IBO, retomó esta evolución para dimensionar el cambio experimentado durante la última década. “Si hace diez años me hubieran dicho que la superficie mundial se duplicaría con creces y que el volumen global se triplicaría mientras los precios se mantenían estables, les habría dicho que estaban locos”, señaló, precisando que se refería a las tendencias de precios en cruces fronterizos donde existe información disponible.
Para Brazelton, el comportamiento de la categoría muestra que el crecimiento de la oferta ha encontrado hasta ahora una respuesta por parte del consumo. El mercado fresco, que representa actualmente más de tres cuartas partes del volumen mundial, continúa como el principal motor de crecimiento y concentra buena parte de las oportunidades que identifica el sector.
Una nueva vara para la calidad
El crecimiento de la oferta también está elevando las exigencias sobre la calidad de la fruta. Brazelton destacó que durante buena parte del año ya existe un volumen significativo de arándanos con características diferenciadas, capaz de generar dinámicas de precios distintas y nuevas oportunidades de segmentación en el retail.
Esta evolución también puede modificar lo que el mercado entiende por fruta premium. “El premium de hoy es la expectativa de mañana”, señaló Brazelton, apuntando a que características que inicialmente permiten diferenciar un producto pueden convertirse en parte de lo que el consumidor espera habitualmente a medida que aumenta su disponibilidad.
En ese escenario, mencionó fruta de gran calibre, alto Brix, acidez moderada y elevada firmeza entre las características cuya oferta podría continuar aumentando, acompañada por nuevos formatos y ocasiones de consumo.
Pero la industria todavía no conoce el verdadero efecto de una mayor disponibilidad de fruta de alta calidad. Fain advirtió que las principales regiones que han impulsado esta oferta aún no han enfrentado un escenario de sobreproducción y que el mercado todavía no ha experimentado una abundancia simultánea de fruta de alta calidad.
A su juicio, ese momento podría ampliar las diferencias entre distintas calidades. Cuando los compradores puedan acceder de manera consistente a fruta de mejor condición para completar sus programas, planteó, aumentará la presión sobre aquella que no alcance los mismos estándares. En este contexto, Fain retomó una de las ideas planteadas por Brazelton: “La fruta de alta calidad tiene un piso; la fruta de otras calidades tiene un precipicio”.
La disponibilidad creciente de mejor fruta aparece así como una oportunidad para ampliar el consumo, pero también como una exigencia adicional para productores y comercializadores. A medida que aquello que hoy diferencia a un arándano se vuelva más habitual, el estándar necesario para competir también continuará avanzando.
Un millón de toneladas adicionales hacia 2029
IBO proyecta que la producción mundial de arándanos cultivados se acercará a los 3,4 millones de toneladas hacia 2029, aproximadamente un millón más que en 2025. Todas las regiones aumentarían su producción, aunque a ritmos diferentes, con Asia-Pacífico mostrando el mayor crecimiento y acercándose progresivamente a los volúmenes de América.
Parte de esa expansión provendrá de nuevas hectáreas y parte de mejoras en los rendimientos. Sin embargo, los datos más recientes muestran que el crecimiento continúa dependiendo principalmente de la superficie. En 2025, la producción aumentó 11,2% respecto del año anterior. Ilyas describió esta dinámica como un crecimiento que, hasta ahora, continúa impulsado principalmente por la incorporación de superficie.
Para Brazelton, sumar aproximadamente otro millón de toneladas durante los próximos cuatro o cinco años es una posibilidad creíble, pero no automática. La expansión requiere tierra, agua, mano de obra, talento y capital, recursos que, advirtió, son cada vez más escasos.
El desafío no será solamente producir ese volumen. Brazelton puso también el foco en la capacidad de la industria para generar demanda y mantener una oferta consistente en calidad, de manera que el aumento de la producción pueda encontrar espacio en el mercado.
El Niño entra en las proyecciones
El clima aparece como uno de los factores capaces de alterar las trayectorias de crecimiento. Brazelton situó las condiciones meteorológicas entre las principales tendencias identificadas este año y advirtió que productores de distintas regiones están enfrentando eventos cada vez más difíciles de considerar excepcionales.
El actual evento de El Niño también llevó a IBO a adoptar una postura conservadora en sus proyecciones para Perú. Ilyas explicó que, para la temporada 2026/27, la organización decidió mantener el volumen proyectado al mismo nivel de 2025/26, en lugar de permitir que el modelo continuara automáticamente la tendencia de expansión observada en los últimos años.
Las diferencias entre las previsiones sobre la intensidad que podría alcanzar el fenómeno llevaron a IBO a optar por una estimación conservadora antes que ignorar este factor. El reporte explica que esta decisión restringe el crecimiento que el modelo proyecta para Perú.
IBO también mantuvo la temporada 2023/24 dentro de la serie histórica utilizada para elaborar sus proyecciones, en lugar de excluirla como un episodio atípico, como había hecho en pronósticos anteriores. El Niño alteró fuertemente esa temporada y su inclusión también modera el crecimiento proyectado para Perú.
Fain agregó que la industria todavía no ha experimentado plenamente un escenario de abundancia simultánea de fruta de alta calidad. Perú estuvo cerca de poner a prueba ese escenario en 2023, sostuvo, pero El Niño afectó su producción, mientras distintos factores han limitado nuevamente su potencial en las temporadas posteriores.
Crecer ya no será suficiente
La expansión del sector también está impulsando el desarrollo de soluciones específicamente orientadas al arándano. Brazelton destacó avances en genética, tecnologías, productos biológicos, maquinaria, robótica, inteligencia artificial y herramientas de polinización, una evolución que vinculó con la escala que ha alcanzado la actividad.
Pero disponer de más herramientas y aumentar la producción no será suficiente por sí solo. “Presentarse ya no es suficiente”, señaló Brazelton al referirse al escenario que enfrentará la industria durante los próximos años.
La oportunidad para continuar creciendo, sostuvo, sigue presente. Nuevos consumidores están descubriendo los arándanos y quienes ya forman parte de la categoría están aumentando su consumo. El desafío será acompañar esa expansión con una oferta consistente en calidad y capaz de llegar al consumidor a precios que permitan seguir desarrollando la demanda.
“Los días fáciles quedaron atrás”, advirtió Brazelton. Frente a una industria que proyecta sumar alrededor de un millón de toneladas hacia 2029, capturar las oportunidades que ofrece ese crecimiento requerirá, planteó, elevar el nivel de ejecución en toda la cadena.